¡Hospitalizan a repartidor por ‘aparición’ en el Hospital General!

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Las leyendas urbanas que rodean al Hospital General, «Dr. Norberto Treviño Zapata», cobraron un nuevo sentido; lejos de las apariciones que han quedado en simples historias, un hecho el pasado lunes, alcanzó otras dimensiones; un repartidor de «boneless» fue hospitalizado a causa de una aparición.

De acuerdo a versiones de personal de intendencia, enfermería, y otras más en el tercer piso, o área de distinción, los hechos ocurrieron alrededor de las diez de la noche.

Un grupo de enfermeras llamó como de costumbre a conocida cadena de restaurantes que ofrecen «boneless» ubicada en la calle 16, pidiendo tres órdenes de comida.

El repartidor, de quien se omite su nombre para evitarle problemas, llegaría alrededor de las 22:00 horas; subió al elevador con la comida, y al abrirse la puerta, salió en busca del módulo, escribiendo un mensaje a otro cliente a quien repartiría posteriormente.

«Lo que vio al salir de la puerta del elevador, contó el muchacho, fue a una enfermera; se dirigió hacia ella mientras seguía escribiendo su mensaje en el celular, obviamente con la vista agachada, que fueron instantes muy cortos.

Al llegar a ella en el módulo, dijo, trató de hablarle para entregarle el pedido, dirigiéndole la mirada, ¡pero sorpresa!; ya no estaba frente a él; volteó rápidamente al otro módulo que está a algunos 10 o 15 metros, ¡y aseguró que ahí estaba la enfermera!.

Extrañado, relataron, entregó el encargo a otra enfermera a quien cobraría, para posteriormente, dirigirse nuevamente al elevador, su motocicleta y proseguir con la repartición de comida.

«Dijo que fue cuando subió al ascensor del hospital cuando empezó a sentir algo extraño en el ambiente; luego en los pasillos; era una especie de pavor.

Salió del Hospital, abordó su moto y se fue, pero luego regresó con una crisis de hipertensión; se empezó a sentir mal, y se tuvo que quedar toda la noche en observación»

Aseguró que lo extraño, y que él comentaba constantemente, era que era  mucha la distancia entre los módulos, que no era posible recorrerlo en 3 segundos que fue lo que tardó en llegar a donde él había percibido a la enfermera en el módulo al que llegó.

«Dijo a la supervisora que traía chaleco o chamarra verde; lo extraño es que en ese turno, nadie traía  nada de ese color…»

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