• Millones de niños sufren estrés después del sismo del 19 de septiembre.
  • Unicef instalará 38 espacios amigables para apoyarlos.

CDMX.- Jugar no solo divierte. También conforta, alivia. Algo importante en el contexto de estos meses. En nuestro país, 12 millones de niños sufren estrés postraumático a causa de los sismos del 7 y del 19 de septiembre. Esto de acuerdo a la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), que también asegura que las principales causas son no poder regresar a la escuela y quedarse en casa, además de la misma experiencia de los temblores y el miedo a perder a alguno de los miembros de su familia.

La Unicef, el DIF, la Red por los Derechos de la Infancia y otras organizaciones coinciden: nada mejor como el juego para que los niños se recuperen de una experiencia como la de los últimos sismos.

En el país, 10 mil escuelas resultaron dañadas. De estas, 400 serán reconstruidas por completo. En el caso de la capital, hay 50 planteles dañados y nueve esperan su renovación total. Estas cifras se traducen en cientos, quizás miles de niños que perderán periodos de clases o que tendrán que iniciar de nuevo las clases en otro lugar.

“Las familias reportan cambios conductuales, afectaciones del sueño, inquietud, miedo y ansiedad en niños y adolescentes que no han tenido acompañamiento para reelaborar la experiencia traumática y que, además, viven con la incertidumbre de no estar en su comunidad educativa en la que pasaban gran parte del día”, dijo Juan Martín Pérez, director de Redim.

Al respecto, Maritza Briseño, pedagoga, señaló que la terapia de juego es la estrategia más apta para volver a los niños a su estado emocional y para reconectarlos con una sociedad que, a sus ojos, parece fracturada y no entienden el porqué.

“Al divertirse se expresan, reducen la ansiedad, se olvidan de los miedos, ganan seguridad, aprenden y entienden que en los juegos existen reglas. Además de que es una forma terapéutica de colocarlos, poco a poco, en su cotidianidad”, explica.

De acuerdo con la especialista, se trata de un proceso de relajación, autocontrol y reconocimiento, pues a través de actividades, los niños entienden que no solo ellos se sienten así y, una vez identificados con otros, ganarán seguridad para salir a la calle, separarse de casa, ir a estudiar y recomenzar su vida.

Como parte de la estrategia #NiñezPrimero, la Red por los Derechos de la Infancia creó un programa en el que padres, educadores, especialistas y cualquier interesado podrá consultar propuestas de acción ante la emergencia, además de guías para educadores y cuidadores, manuales de terapia lúdica y recomendaciones de acompañamiento a niños afectados emocionalmente por las secuelas de los sismos.

ESPACIOS AMIGABLES

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en México inició un proyecto que busca ayudar a los niños de las diez entidades más afectadas por los sismos a restablecer su estado emocional y a recuperar las ganas por ir a la escuela y hacer su vida normal.

La meta es instalar 38 “espacios amigables” que tienen como objetivo que los niños sientan la confianza de expresar sus vivencias y miedos provocados por los sismos.

En la CDMX ya funciona uno de los cuatro espacios que se instalarán en diferentes puntos de la ciudad. En el proyecto colabora el Sistema DIF y la asociación Tech-Palewi A.C.

Durante la inauguración del primer espacio, Christian Skoog, representante de Unicef México, mencionó que el objetivo “es que los niños puedan jugar, expresarse, cantar y dibujar bajo la supervisión de profesionales que saben interactuar con niños para que puedan sacar el trauma y la tensión”, dice.

Otro de los objetivos es regresar la confianza, tanto a los niños como a los padres, de que los inmuebles son seguros y que pueden volver a clases o actividades extraescolares sin que eso represente un riesgo.

En estos espacios, dice el director general del DIF Gamaliel Martínez Pacheco, los niños están agrupados por edades; por ejemplo, los más chicos hacen actividades manuales y de mayor expresión corporal, los medianos explotan su capacidad de palabra, mientras que los más grandes trabajan con narraciones de sus experiencias.

“A todo esto se le suman las actividades lúdicas y de juego, que es un derecho para los niños. Es un momento en el que el DIF local, UNICEF y las asociaciones abren sus puertas para ayudar a recuperar nuestra vida, para curar el corazón y la mente, quitarnos el miedo y convertir esto en un aprendizaje que nos haga más resilientes y precavidos ante situaciones de riesgo”, comentó.
Algunas de las recomendaciones hechas por Ana Gladys Vargas, cofundadora de Tech-Palewi A.C., para sobrellevar la tensión emocional son aceptar lo vivido, ser paciente y entender que el estrés se puede manifestar en malestares físicos como gastritis, colitis, dermatitis y migraña.

En el caso de los niños, los cambios de comportamiento, crisis de pánico, berrinches, agresividad, llanto y miedos constantes son señal de que se requiere atención.

El primer espacio acondicionado por Unicef se ubica en el Centro Recreativo Niños Héroes en la delegación Benito Juárez. Los otros tres están siendo instalados en el Centro de Desarrollo Comunitario Iztapalapa Nuevo; el Parque Cerro de San Antonio en Coyoacán y en el Centro de Desarrollo Comunitario Quetzalcóatl en Tláhuac. Todos serán gratuitos, funcionarán de lunes a sábado y solo será necesario que los niños se entusiasmen en llegar a jugar.

CIFRAS

9 escuelas de la CDMX serán reconstruidas totalmente después del sismo del 19s.
38 espacios amigables instalarán Unicef México en las diez entidades más afectadas.
12 millones de niños sufren estrés postraumático a causa de los sismos del 7 y 19 de septiembre.

Alexander Garza / CDMX / Cambio.Press / Agencias