ESTADOS UNIDOS.- Hace dos años la detención de seis individuos de Pakistán y Afganistán, que intentaban ingresar ilegalmente a Estados Unidos desde México, generó enorme revuelo en los estados de la frontera.

Asimismo, originó publicaciones en algunos blogs derechistas y otros medios.

El gobernador de Arizona, Doug Ducey, expresó preocupación por la seguridad nacional y mencionó a la organización autodenominada Estado Islámico (EI), al pedir más medidas de seguridad tras ese episodio.

Sin embargo, documentos indican que los individuos escapaban a la violencia y la persecución de sus países y que no se les encontró vínculo alguno con el terrorismo.

Además, trascendió que fueron maltratados física y verbalmente por dos coyotes mexicanos y que estuvieron varios días sin comida ni agua.

El caso pone de manifiesto la politización de todo lo que sucede en la frontera entre Estados Unidos y México, en una época en la que la histeria a veces reemplaza a los hechos y en la que el presidente Donald Trump, durante su campaña electoral, tildó a los mexicanos de violadores y delincuentes.

Algunos blogs dijeron erróneamente que los individuos habían sido liberados, mientras que otros los vincularon con el EI.

Los detenidos, no obstante, cooperaron con el gobierno y cuatro de ellos fueron deportados.

Se tramita la deportación de los dos restantes, de acuerdo con la portavoz del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas Yasmeen Pitts O’Keefe.

Cinco paquistaníes y un afgano fueron arrestados en momentos en que el EI lanzaba sangrientos ataques y pocos días después de acciones coordinadas en París que aumentaron el temor de atentados en EU.

Las detenciones coincidieron asimismo con unos pedidos de asilo de dos familias sirias que se presentaron en la frontera con México.