Razones y palabras / Califique, juzgue y vote…

De Nuevo Laredo a Tampico y de Tula a Matamoros, pasando por Victoria, los presidentes municipales dejan un tiradero que ni Dios padre lo enmienda. Las promesas de campaña, de hace caso dos años siguen en el aire, no hay cabal cumplimento de los planes de desarrollo por una simple razón; los alcaldes en funciones se dedicaron a hacer campaña para sus respectivos partidos que a la de administrar, y, la gobernanza pasó a ser un remedo.

Los buenos gobiernos por necesidad tiene ciertas características que no se deben pasar por alto; participación, consenso, legalidad, transparencia, responsabilidad, equidad, eficacia y eficiencia y sensibilidad.

Pregúntense si los candidatos que participan en la esta elecciones local para la presidencia municipal de su ciudad tienen esas cualidades de un ’buen gobierno’.

Para el caso que nos ocupa, la elección ordinaria de los 43 ayuntamientos de Tamaulipas, el capital con el que cuentan los candidatos que hoy buscan gobernar los municipios, llevan con ellos como capital político; el desaseo con el que han gobernado en estos casi dos años.

Si se les califica en materia de seguridad, que ellos han reconocido como la demanda más sentida de la sociedad, todos están reprobados, y por supuesto los partidos que los postulan también. No hay municipio en el que la violencia no haya hecho como suyas las calles. Secuestros, extorsiones, ‘levantones’, asesinatos han sido el pan de cada día.

Desde hace décadas las ciudades que más crecen en empleo, empresa, población, siguen siendo Altamira, Nuevo Laredo, Reynosa y éstas son gobernadas con la idea de que sus ciudadanos son menores de edad, que necesitan de la tutela permanente de sus ‘padres’ políticos y sus partidos y lo peor, de dádivas y limosnas.

Al mismo tiempo que esas ciudades crecieron la violencia aumentó y los programas asistencialistas, electoreros que no han dejado de usarse como moneda de cambio con el garlito de que se trata de resarcir del tejido social, cosa que está muy lejos de curarse con un simple mejoral pues las causas jamás han sido atacadas.

Y si califica a los que quieren reelegirse, de muestra tenemos cuatro ejemplos: Nuevo Laredo, Victoria, Madero y Reynosa.

En Nuevo Laredo no sólo se gobierna con soberbia, petulancia, agresividad, Enrique Rivas Cuellar ha confrontado a la sociedad, usando lo que suelen hacer los que se sienten tocados por el dedo de Dios; porque puede y le da su regalada gana.

Ciudad Victoria, la todavía capital de Tamaulipas luce abandonada, sumida en la peor crisis económica, seguridad, gobernabilidad, empleo, su infraestructura urbana está destrozada, es decir, la peor de la que se tenga memoria, y Óscar Almaraz Smer busca la reelección.

Enfrente no cuenta con los mejores contrincantes.

Lalo Gattás, en el pasado reciente hacía formula en la elección por la diputación con el mismo Almaraz, por el PRI, y perdió. Hoy Gattás montado en el membrete de Morena quiere gobernar Victoria, aunque bien sabemos que a no ser por Andrés Manuel López Obrador, Lalo simplemente hará de comparsa.

Xicoténcatl González Úresti, competidor como independiente del mismo Almaraz en la pasada elección, hoy lo hace como PANISTA, cosa que no le perdona el viejo panismo victorense, ni los 28 mil ciudadanos que votaron por él como independiente.

El resto es solo comparsa.

Cd. Madero más parece una ínsula sacada de un cuento de horror donde un hombrecillo con el ego de un gigante que patea y chasquea los dedos a los empleados del ayuntamiento como si fuesen sus sirvientes, por cierto a Andrés Zorrilla el Tribunal Electoral de Tamaulipas le allana el camino al despojar de la candidatura por Morena a Adrián Oseguera Kernión porque no acredita ser de Cd Madero pero resulta que el alcalde-candidato, le negó la carta de residencia. ¿De qué lado está el Tribunal? Obvio, del que paga.

¿Y qué decir de Maki Ortiz Domínguez? Cuyo gobierno se distingue porque un día baila al ritmo de cumbia mientras que media ciudad está inundada por aguas negras.

La Doctora tiene de contrincante a otro doctor que ya fue alcalde Serapio Cantú Barragán quien un compadre suyo le preguntara la primera vez que contendió por el PRI- ¿compadre y para qué quiere ser alcalde? Y él respondió; ‘porque quiero robar poquito’

Lo cierto es que los doctores, Maki y Serapio son buenos aliados y quién sabe para qué quieran ser de nuevo alcaldes.

¿Merecemos a tan ilustrísimos personajes como alcaldes?

Habrá quienes van por primera vez a la contienda pero sus partidos han ensuciado los procesos de selección, que llevan en su hándicap personal el encono de sus compañeros de partido y la desconfianza ciudadana.

No se deje engañar con una despensa, un bache tapado, un vale por materiales para reconstruir su casa, acuérdese que hoy arrancan las campañas rumbo a las presidencias municipales.

Veámonos las caras el 1 de julio, no hay mejor encuesta.

Desde mi trinchera vietnamita…

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