Contra la máquina / Un despertar

Siempre he sido un observador de todo.
Mi actitud siempre ha sido la de callar, observar, y ver qué, cómo, y cuáles son los vectores de los efectos y las causas de los hechos, de los acontecimientos, de todo este proceso electoral.
He echado números en torno a la elección, y todo pinta igual; que Andrés Manuel López Obrador -quién tiene más probabilidad de ganar-, o Ricardo Anaya, o José Antonio Meade, cada uno con sus propuestas, el resultado es el mismo.
No es que busque yo tratar de sabotear, o minimizar el concepto de “cambio” que ofrece López Obrador con quien me identifico por su aparente lucha contra la corrupción, pero realmente, dista mucho que la situación, o condiciones económicas y desarrollo del país cambien para bien.
México, aunque luce fuerte, se tambalea; los síntomas desbordan tanto en redes sociales, como en la vida real.
Insultos airados, campañas de desprestigio, lodo, y el peor síntoma, es que muchos lo disfrutan y ejercen a placer.
Dado a esto, amistades se pierden, familias se fracturan, el país convulsiona socialmente desde sus entrañas; creímos dejar la ignorancia, creímos despertar, pero nada cambió.
La cruda realidad es que México despierta para ver que siempre fue, y es, un país de esclavos, encadenados desde un confort simulado que emana desde la influencia capitalista norteamericana, difundida por radio y televisión.
Aunque se tiene el derecho, importa más la fotografía en Facebook como consumista de un país que ha marginado nuestro desarrollo, que buscar validarnos, velar por darle al país calidad en todos sus rubros, mejorar como productores lo que México ofrece.
Bajo este esquema muchos predican el cambio ante la propuesta de alternancia y cero corrupción, que emana desde las trincheras “morenas”.
AMLO es el cambio, nos dicen.
Desde el punto de vista en que hemos perdido medio país, todo luce armonioso con las propuestas.
Incluso, existen razones de más para afirmar, y trabajar en ello, que el PRI, debe ser segado de la política mexicana por el bien de la nación.
El PRI le debe tanto a México, que quienes saben de número y economía, ven muy incierto el futuro del país, gane López Obrador o Anaya.
La devaluación del peso en 1991, la expropiación privatizada de los recursos minerales y energéticos del país desde el año 2013, -ningún mexicano es dueño de algún yacimiento minero o petrolero-, el engaño PEMEX, el sabotaje a la Ley de Educación –solo fue una reforma a nivel laboral, y no educativa-, los mil y un impuestos, la potenciación de las organizaciones del narcotráfico y su ola de sangre.
Hay mucho qué reclamarle al PRI, y también al PAN también, pero eso no significa que MORENA sea el fin de todos los males; vamos, ni siquiera será un “curita”.
La realidad es que México no se desarrollará a los niveles deseados ni para el año 2050 porque somos un país de ignorantes, y esto es en todos los estratos sociales.
El hecho de no pensar como nación, es la raíz de los males.
Es aberrante ver tanta violencia social en el mundo de la informática y en la vida real; la situación ha fragmentado a la nación al grado de que los grupos empresariales simpatizantes con el PRI o con el PAN, disparan fuerte contra las hordas que representa AMLO, y viceversa.
Lo peor y avergonzante, es que participan políticos, incluso, legisladores, de todos los partidos.
Unos, en el caso de empresarios allegados al PRI o al PAN, amenazan con largarse con todo y empresas del país provocando una devaluación, y los otros, con expropiar las empresas y adueñarse de la infraestructura para trabajarla en caso de no acepten el Gobierno de AMLO, y lleguen a irse.
Es una guerra sin fin, un vicio, cuando la realidad es que dependemos, quieran o no, los unos de los otros.
Lejos de enseñarnos, quienes tenemos la facultad de poder ofrecer conocimientos a quien los carece, los tachamos de “huevones” y hacemos nada por recomponer la situación.
Nadie parece entender que los pobres representan un lastre, y que seguiremos cargándolos si no los enseñamos a ser productivos; debemos enseñarlos a pescar.
Si no lo entendemos, por más libros que hayamos leído, seguimos en la ignorancia y encadenados a ser un país tercermundista.

Post Data:

Oscar Almaraz Smer es un ejemplo palpable de lo que le ha ocurrido a México en el último siglo.
Ni siquiera sus apellidos son mexicanos, pero pertenece a una clase política que ha explotado a manos llenas al país, y aún así, logra reunir masas, en su mayoría, gente muy pobre que posiblemente lo apoyen en las elecciones y le den la victoria.
Lo negro es que vienen acompañándolo políticos basura, y ni así reparan.
Almaraz y su equipo llaman a esto popularidad; yo lo llamo ignorancia de la que se aprovechan, si la gente tuviera conciencia de lo que le hacen al país y a sí mismos, ya no estaríamos como estamos.