‘Lalo’ Gattas, desde el umbral de su campaña

La historia de Eduardo ‘Lalo’ Gattas, y su aspiración a la Alcaldía por Victoria,  no se escribe desde su pasado priista.
Se escribe cada día, hoy bajo los 38 grados que el sol dejó sentir en la Capital, en las zonas más álgidas de Victoria este medio día.
Sudado, con la piel ya tostada, más oscura, Lalo retoza entre las calles pedregosas tomado de la mano de su esposa, y acompañado de alrededor de 40 fieles que lo acompañan a recorrer cada rincón de Victoria, como Andrés Manuel López Obrador lo hace en todo el territorio nacional.
La gente se extraña al ser abordada por Lalo quien los encara con una sonrisa.
Rompen el silencio al ver su firma política: MORENA.

Lalo los apapacha; -todo va a cambiar; vamos a reconstruir Victoria, pero no puedo hacerlo solo, los necesito a ustedes-

Le responden, y sin mucho intercambio de palabras -usted es el candidato de López Obrador, tiene mi voto y el de mi familia-

Lalo pareciera ser inundado por un torrente de adrenalina que bloquea o inhibe el sol, el cansancio que genera el caminar sobre calles pedregosas y “empinadas” en la colonia Alta Vista.

-¡Una cámara aquí, una foto!- grita eufórico, como si encontrara dinero tirado, o  un tesoro.
Acto seguido, como  inyectado de energía, detienen un coche al azar y entabla charla con el conductor.

La gente lo ve; a los pocos minutos, le autorizan a su gente colocar una calca en el vidrio trasero del vehículo.

No han terminado cuando ya están pidiendo en otro.

Lo extraño, es que sin conocerse, Lalo pareciera conocer a todo el mundo; no hay casa donde no le reciban, incluso, en las que se identifican con el PRI, con Oscar Almaraz, o el resto de sus rivales.

-Mi hija anda con Almaraz, pero yo no, ni mi viejo. Está chiquilla y pendeja- dice una señora cuya casa luce calcas de Oscar Almaraz en una de sus ventanas.

En su caminar, Eduardo Gattas topa con el reportero.

-Vienes a verlo con tus propios ojos, ¿no es así? Escucha lo que digo; vamos a reconstruir Victoria porque vamos a ganar- le dice al reportero, después saluda, y prosigue su camino a paso veloz.

Una casa, otra, nadie le da la espalda.

Esta caminata de campaña, no es como la de Oscar Almaraz, que envía al menos una treintena de chamacos a mediar con los habitantes de las casas para discernir dónde hay simpatía, y puede visitar, y evitar reclamos o un portazo.

No.

Eduardo Gattas se aventura a cruzar los límites; ya sea PAN o PRI, visita esos hogares y logra llevarse algo de cada uno; pero principalmente, su simpatía.

Son las 12:30, y terminarán poco después de la una de la tarde, dice un joven, parte de sus huestes.

Lalo continuó recorriendo toda la Alta Vista; después, se enfiló cuesta arriba con toda la comitiva hasta la colonia Álvaro Obregón que alcanza 400 metros sobre el nivel del mar.

La historia es la misma, no hay puertas cerradas.

Aquí, Eduardo Gattas no es un ex priista a quien increpar o reclamar.
Lalo es el candidato de Andrés Manuel López Obrador; es el mismo, pero simplemente se ha reinventado.

Por: Demis Santana