Cavilando en el trono / Plazos

Jair Cantú / Editor de el portal El Capitalino / Reportero e investigador de Cambio.Press

No hay tiempo que no se cumpla, ni plazo que no se llegue, y como en los tiempos de antaño, como si fuera una película en blanco y negro, un vaquero vino a calmar la sed que teníamos desde hace cuatro meses y la calma llegó al menos en materia de agua.
Sin embargo los cobros nunca se detuvieron, aunque no hubiera el vital líquido, las personas que viven en las colonias de la periferia, – si la de escasos recursos- tuvieron que hacer circo, maroma y teatro, para tratar de conseguir unos cuantos litros, aun quedándose sin dinero para el diario vivir.
Y así pasaron los días, uno tras otro de incesante calor, y con poca agua, a los que peor les fue, a los que no salieron tan golpeados, el municipio los doto de agua sucia la cual no servía para nada, circulando por las redes videos y quejas de una ciudadanía enardecida por la falta del agua.
Por fin, se acabó la espera, y llegaron desde el horizonte los salvadores que el sistema estatal dispuso para la capital, y con ellos litros y litros de agua potable para todos, algo que nunca se terminó, nunca falto, pero que no teníamos.
Las interrogantes son muchas, pues el nuevo alcalde municipal tendrá que meter mano dura a un municipio golpeado, con gente amable pero arisca, cansada de ser víctima a diario de las pifias de la administración saliente, que sí, salió por la puerta de atrás, como muchas otras.
El primer paso fue dado y ya se sentaron en la silla municipal, que habrán de ostentar por varios años, y si bien nosotros lo elegimos, nosotros no decidimos sobre su gabinete, ni del nepotismo con el cual da un primer paso la nueva administración local, -como bien dicen el verdadero poder está detrás del poder-.
Y otra vez más, los que se fueron, se fueron más ricos de lo que llegaron, -al menos ahora no se vendieron la sierra- los de arriba están más arriba, los del medio casi abajo y los de abajo ya casi en un hoyo.
En esta sociedad debemos de convivir los buenos, los malos, los más o menos, y los innombrables, todos vivimos juntos y todos somos parte del engranaje de la comunidad que integramos y que tratamos de sacar adelante, todos desde su trinchera, como nos lo enseñaron en la clase de civismo.
Esperemos que el Doctor tenga la receta para curar las heridas y las enfermedades de esta capital en todos sus rubros, en todas las necesidades, en todas las aspiraciones de una mejor ciudad, una mejor comunidad, ojala podamos integrar una sociedad encaminada a mejorar y que empecemos finalmente a sanar, algo difícil e irrisorio pero la esperanza es lo último que muere no?
Ojala, tenga la medicina que ayude a la creación de empleos dignos, al fomento de la pequeña y mediana empresa, se logre captar inversiones en la capital, que se mejoren los servicios públicos, que aumente el alumbrado público en la ciudad, que por fin sean tapados los baches de una buena vez, con buenos materiales y de calidad, que se proyecte una mejor y eficiente seguridad en todos sus rubros, y que no sean solo vías recaudatorias para las arcas municipales.
Sería ideal que con nuestros nuevos representantes, se logren hermanamientos con alguna ciudad del otro lado del charco, que pueda traer consigo beneficios al municipio, que se logre proyectar la ciudad como lugar turístico y que la actividad económica regrese, que el sistema hospitalario funcione y que pueda ser alcanzado por los sectores desprotegidos.
Que el discurso trillado de estamos aquí por la sociedad, la gente manda y los retos son muchos pero no desfallecemos, no sean solo palabras que se lleva el viento y tinta gastada por medios afines a la administración y pseudo periodistas que con celular en mano creen ser líderes de opinión e intenten con ello dictar la agenda periodística, que acabe el influyentismo y que tengan que venir de fuera autoridades que no conocen de los padecimientos sociales y solo vengan a dar órdenes marciales sin sentido.
Como miembro de esta sociedad, y como ciudadano, espero en mis representantes escuchen y trabajen para el pueblo que los eligió, que queden atrás los síndicos violadores, los abusos de autoridad, el compadrazgo y los caprichos de construir obras inservibles, que las licitaciones sean competidas de manera equitativa y que los proveedores no sean siempre los mismos o propiedad del amigo del amigo.
Que se impulsen leyes que vean por la justicia y el ordenamiento social, que a nuestros bomberos y cuerpos de rescate se les dote de herramientas, dejando atrás las rifas fantasma, que cada año tienen el mismo objetivo, ayudarlos, que se les capacite para que su trabajo sea de calidad, y que puedan subir en el escalafón social, para que sean bien vistos por la sociedad y que no anden comprando su equipo con dinero propio.
Que nuestras autoridades, se rodeen de cerebros capacitados y profesionales, que nos conduzcan con sus proyectos y su visión hacia un mejor futuro, que la educación pueda ser alcanzada por todos y que los indicadores educativos aumenten y así que la deserción escolar baje, que se declaren zonas verdes que sean un pulmón para la ciudad, que se respeten los espacios públicos y el sano esparcimiento, que se fomente el deporte, la cultura, las artes, se hagan foros de expresión juvenil.
Y así, podamos regresar a ser la ciudad amable y limpia que alguna vez, de la que alguna vez nos sentimos orgullosos de pertenecer, y podamos dejar atrás los oscuros pasajes que nos tienen como una de las ciudades más violentas del país, para poder salir finalmente del letargo social en el que nos encontramos, y podamos empezar a sanar las heridas y el estrés postraumático que padecemos.
Al final esta, en vez de parecer columna, parece discurso político, pero tan solo es una mínima parte de las garantías perdidas y los derechos que como ciudadanos debemos de tener, lo que es claro es que los retos son muchos, las oportunidades son pocas, la inversión y creación de empleos está a la baja, los baches parecen lagunas, los servicios públicos están a merced de los caprichos burocráticos, o alguna vez ha sabido usted amable lector de que no hubo agua en la casa de gobierno o en la presidencia?.
La gente manda y estamos seguros que nuestro nuevo gabinete local tiene la mejor disposición de hacer las cosas bien, con responsabilidad, legalidad y transparencia, pero acaso no fue para eso que los elegimos?, al final hasta el más chimuelo masca fierros y agradecerle a un político o autoridad, el hacer su trabajo, es como agradecerle al cajero automático que nos de nuestro dinero.

¿O usted qué opina?

@jackomil