A medio vapor y con la mayoría de sus mejores vagones, la Máquina le quitó lo bravo a Juárez. Cruz Azul no quiso sufrir la misma humillación que las Águilas días atrás y utilizó casi a su elenco de lujo.
Caixinha movió a sus piezas desde la tribuna y todo le salió a la perfección. Roberto Alvarado y Martín Cauteruccio fueron los encargados de montar a los equinos.
La expulsión de Elio Castro fue clave en el juego. Bravos aguantó los embates celestes hasta quedarse con un jugador menos.
La Máquina ya está en semis, León o Pumas es su siguiente reto.

EL PARTIDO
Tras caer frente a los Tuzos, los aires hidalguenses regresaron a Cruz Azul al Azteca. La Máquina, sin apagar el motor, buscó amansar al cuadro de la frontera e instalarse en las semifinales del torneo copero.
Caxinha no quiso sufrir lo mismo que el América días atrás y decidió ocupar a la mayoría de su elenco estelar, sólo Chuy Corona y Elías Hernández estuvieron en la banca.
El cuadro celeste presionó rápido al equipo de ascenso, Marcone y Baca se encargaron de desarmar cualquier ataque de los equinos.
Edgar Méndez y Roberto Alvarado se juntaron al frente, ambos atacantes trataron de surtirle de balones a Martín Cauteruccio.
Cruz Azul se notó mejor en el campo, sin embargo, la claridad no estuvo de su lado.
Juárez siguió atrás, Elson Dias y Aarón Gómez fueron los encargados de cobijar a Rodrigo Prieto, pero pocas veces lo lograron.
Guillermo Allison sólo se dedicó a observar el juego y tocar el balón cada que Pablo Aguilar o el “Cata” Domínguez le regresaron el balón.
La batalla comenzó a equilibrarse, el espectáculo fue menos.
Tenues y sorpresivas incorporaciones de Rafael Baca por la pradera derecha fue lo más peligroso que generó Cruz Azul.
La Máquina bajó su potencia, su avance fue lento y complicado. Bravos logró que los celestes fueran imprecisos.
Con poca actividad en las áreas, el árbitro decidió mandar a los combatientes a replantear su estrategia.

EL COMPLEMENTO
Al volver al campo Juárez intentó ser más agresivo, sin embargo, vino la expulsión de Elio Castro. El zaguero agredió a Pablo Aguilar y el juez decidió mandarlo al vestidor.
Gabriel Caballero reaccionó de inmediato y sacó a Rodrigo Prieto, Edy Brambila fue el elegido para ingresar a la batalla.
Caixinha también modificó, Pedro ordenó el ingreso de Milton Caraglio. Las cartas estaban sobre la mesa.
La Máquina encendió de nuevo las calderas y el “Piojo” Alvarado no tardó en pitar. Roberto puso momentáneamente a los celestes en la siguiente fase.
Cruz Azul intensificó sus ataques, todo estuvo a su favor.
Jugar en desventaja numérica le cobró factura a Juárez. Martín Cauteruccio incrementó el marcador con un tiro de lejos.
Caballero supo que era el momento de arriesgar todo. El “Eterno” ingresó a Gabriel Hachen y minutos después a Leandro Carrijo. Toda la bravura estuvo en el campo.
El equipo celeste fue inteligente y se dedicó a tener el balón y arriesgar sólo si era necesario.
Vinieron los ingresos de Sánchez y Elías, ya sin ningún propósito táctico.
El tiempo expiró, Cruz Azul pitó y ya está en la antesala de la final del torneo copero.