Contra la Máquina / El pequeño error de Calderón

1
29

Enrique Peña Nieto no dejó muertos a causa de la inseguridad en su sexenio.
Menos Andrés Manuel López Obrador, quien en su primer bimestre, luce unas cifras brutales en asesinatos, que lucen desafiantes para su proyecto de Gobierno, dada la omnipresente corrupción desbordando como aguas negras en un sistema de drenaje colapsado.
Platicaba yo con un colega que también fue víctima de la inseguridad, experto en temas de narcotráfico, y llegamos a la conclusión que todas las víctimas habidas y por haber, son resultado de un pequeño error de Felipe Calderón Hinojosa.
No es cualquier cosa esta acusación, pero el ex presidente jamás excusó el porqué sacó al Ejército a la calle en un momento en que no se prestó en armonizar con esa decisión en el escenario de inseguridad que había en el año 2006.
Un año con una reducción histórica en inseguridad; los homicidios registraron cifras que hoy, parecen un cuento de hadas con la realidad que vivimos en la mayor parte del territorio nacional.
Podría mencionar la elección de la que se acusa a Felipe Calderón de robo, pero es otro tema complejo.
La verdad histórica, es que al tomar el poder, Felipe Calderón posicionó las fuerzas militares estratégicamente ante la presión que ejercía Andrés Manuel López Obrador, y los 2 millones de gentes plantados frente al Palacio Nacional.
No sé si se sintió acosado, si temía algún golpe de Estado de parte de AMLO, pero una realidad es que colocó a las fuerzas militares en posiciones estratégicas en distintos puntos de la república qué,  después de que la sociedad deglutió el tema del plantón, voltearon a ver lo que ocurría con las fuerzas armadas.
El 11 de Diciembre del 2006, la Prensa cuestionó a Felipe Calderón sobre qué hacía el Ejército en las calles; sus palabras nadie las olvidarían: “vamos a cavar con el narcotráfico, vamos a acabar con esta ridícula minoría”; y así, dio inicio la primera etapa con el Operativo Michoacán.
En ese entonces, los puntos más álgidos en conflicto entre narcotraficantes eran Nuevo Laredo, pugnado por el Cartel del Golfo y su brazo armado, Los Zetas, contra el Cartel de Sinaloa, cuya batalla, distorsionó el modelo de actividad delictiva.
Todos los grupos criminales se expandieron territorialmente como reguero de pólvora, partiendo al país en dos, incrementándose los niveles de violencia en sus ejecuciones.
De las “rafagueadas” clásicas que adornaban los corridos norteños y sinaloenses, tornaron en decapitaciones y mutilaciones en vivo, que terminaron por pegar mediáticamente en las redes sociales.
Al incorporarse los militares a las tareas del narcotráfico, sometieron a los grupos delincuenciales a un proceso de adaptación que terminó por militarizar las filas de los grupos de combate del narcotráfico; en esos años, nació la actividad que terminaría por suplir las necesidades de las miles de células dedicadas a delinquir nacidas del narco, el robo de combustible de los ductos de PEMEX.
El modelo del narcotráfico se había convertido en una actividad bizarra que empezó a tocar las fibras sensibles de la sociedad, dando paso a una descomposición social que hasta hoy continúa, y que deja graves secuelas a los “sobrevivientes” de esta guerra sin sentido.
En el 2008, ante el incremento exponencial de la violencia en la que también participaban la milicia con actuaciones bárbaras, puesto que se demostró que también sabían “ejecutar”, pactaron los principales carteles del país en un intento de parar el baño de sangre; el Cartel de Sinaloa y el Cartel Del Golfo, pero tuvo su costo.
Se escindieron Los Zetas, y de ahí, México sufrió la guerra más cruenta de la historia, el país se bañó de sangre; los muertos, hoy continúan, y las políticas en Seguridad Pública han fracasado, pero también han cobrado miles de millones de pesos, pues tan solo en Tamaulipas, hasta el mandato del Gobernador, Egidio Torre Cantú, se habían gastado 24 mil millones de pesos para nada.
Felipe Calderón tomó la fuerza de la nación y embistió al narcotráfico, un problema doméstico que se debía combatir solo para su control, y mediante vías quirúrgicas que mantuvieran segura a la sociedad.
Al balcanizarse los grupos del crimen organizado en el 2010, encontraron recursos en el secuestro, pero principalmente, en el robo de los ductos de PEMEX; por lo que “levantaban” técnicos de la empresa por todos lados para que instalaran tomas clandestinas y así, ordeñar los ductos, traficar, y comprar armas, seguir peleando el territorio.
Ese fue el modelo que adoptaron los criminales desde el 2010 a la fecha, y que Felipe Calderón, así como Enrique Peña Nieto, le restaron importancia, y que era primordial su atención pues se presume, de acuerdo a una fuente federal, que el robo de combustible, producía dos veces el presupuesto nacional por año; es decir, era un negocio de 10 billones de pesos anuales.
La “Guerra contra el Narco” dejó para el 1 de diciembre, más de 260 mil personas asesinadas y se presume que existe otro medio millón de desaparecidas.
Lo negro de la situación para México, es que no se ve una salida; es demasiado dinero que paró en manos de delincuentes sin algún tipo de honor, y que como plagas, invaden regiones, las parasitan, y las dejan sin vida.
Hace unos días aparecieron mantas en distintas ciudades del país que avisan de una “limpia” de parte del Ismael “El Mayo” Zambada que son un auguro de más violencia.
Buenas noches.

1 Comentario

DEJA UNA RESPUESTA