Nadie duda de la capacidad Ben Roethlisberger, quien tras 15 años con los Acereros de Pittsburgh goza de toda la confianza para intentar llevar a la franquicia nuevamente al campeonato, en la parte final de su carrera, y con la certeza de que, cuando decida colgar sus spikes, su legado quedará inscrito en la historia de la NFL.

Ahora sin sus compañeros estelares, Le’ Veon Bell y Antonio Brown, Big Ben tendrá que presumir su experiencia para sacar adelante a unos Acereros que no alzan el Vince Lombardi desde el 2009.

Será obligatorio para el quarterback mantener la unión en el vestidor, luego de enfrascarse en polémicas con algunos excompañeros, que fueron contraproducentes para la causa del equipo.

Y mientras en Pittsburgh aún tienen el privilegio de contar con su pasador leyenda, en Indianápolis aún lloran, con cierta rabia incluida, la polémica decisión del talentoso Andrew Luck, quien tras ser nombrado Regreso del Año la campaña anterior, tiró la toalla a sus 29 años, fastidiado por las lesiones que lo han perseguido a lo largo de su carrera.

Es la decisión más difícil de mi vida, pero es la decisión correcta para mí. Los últimos cuatro años he estado entre lesiones, dolor y rehabilitación. Me siento atorado y la única manera de salir es dejando de jugar al futbol”, explicó.
Los Colts, que parecían tener argumentos para llegar lejos, tendrán que arreglárselas para ser competitivos, ahora de la mano del joven Jacoby Brissett.

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