El escándalo que se traen con la propuesta de desaparecer los poderes del Estado de Tamaulipas, ha traído sentimientos encontrados en la sociedad y su diversidad ideológica.

Y no es para menos; no es una tontería lo que plantea Ricardo Monreal desde las trincheras “Morenas” en el Senado de la República.
Se entiende que a muchos les parece una idea excelente porque no simpatizan con el Gobierno de Tamaulipas, a causa de las diferencias en credos políticos, o bien, por la falta de aplicación de un gobierno de calidad.

No se defiende al Gobierno de Tamaulipas, ni se justifica la corrupción que existe, -porque la hay, y en abundancia-, pero esto se da en todas las entidades federativas, y Tamaulipas, no es la excepción, aunque, que dado el cumplimiento de las obligaciones tributarias –aquí sí se pagan impuestos-, seríamos de los menos corruptos.

Lo que desconcierta a muchos -otros quieren ver al mundo arder-, es el pretexto que usan los Senadores para buscar exterminar las figuras políticas del Estado tamauilipeco.

La idea no es mala, el gobierno de Tamaulipas despide, transpira corrupción por sus poros, mucha gente lo detesta, sin embargo, volvemos al pretexto; la inseguridad: quieren desaparecer los poderes del Estado de Tamaulipas a causa de la inseguridad.

Desde un punto de vista lógico, es patético, dado a que nuestro estado ocupa el lugar 19 en delitos por cada habitante.

Sí, aquí existe una guerra encarnizada entre bandas del crimen organizado, pero no solo es aquí; ocurre en todo el país, y no se vislumbran acciones sólidas para frenar esta carnicería desde el Gobierno federal.

La lista de estados más inseguros la encabeza Colima, un gobierno priista, le sigue Aguascalientes, del PAN, Baja California, y antes de Tamaulipas, está Morelos, Veracruz, ambos gobiernos morenistas, la Ciudad de México, de Claudia Scheibaum, y hasta Tabasco.

Y la información no la dan las trincheras opositoras al partido color marrón. No.

La entregó el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública del Gobierno de la República.

Monreal ha hecho pública una intención que, o es una simulación derivada de un interés, o de plano, se brincó las trancas al punto de la rebeldía e indisciplina hacia el Presidente, Andrés Manuel López Obrador.

La situación es simple; hace unas semanas el Presidente –sí, Andrés Manuel López Obrador- reconoció avances en materia de inseguridad en el estado de Tamaulipas, luego de una reunión que sostuvo con el Gobernador, Francisco Javier García Cabeza de Vaca.

Recordemos que su discurso es totalmente moral, el Presidente presume no mentir.

Y así, la cosa es clara; impera una doble moral, y un hostigamiento al amparo de la impunidad que permea el fuero político a los Senadores; los “morenos” lo saben muy bien.

EDITORIAL POR LOS REPORTEROS DE CAMBIO.

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