Dresser y Andres Manuel; el pasado, el presente.

Dresser y Andrés Manuel en la “mañanera” dibujaron el esquema real y visceral en la relación Prensa – Ejecutivo (4ª Transformación).

Ambos, en un inicio, el ideal por extirpar la clase política parásita del PRI y del PAN del poder, los hacía conjugar ideas, pero aquí, quien más sacó provecho fue Andrés Manuel, que en un sinnúmero de ocasiones, proyectó su campaña política desde las críticas y observaciones duras de Denisse Dresser contra el sistema peño-calderonista.

Dresser fue muy dura con Calderón y con Peña; incluso, fue declarada una piedra angular en la crítica por los ‘chairos’.

Hoy estuvieron frente a frente, y descubrieron una realidad que ya se venía conjugando pese a que el Ejecutivo lo negaba; cada encuentro entre el Presidente con un agente de la Libre Prensa –un periodista profesional, como él lo dijo-, induce al conflicto de opiniones, y esto a su vez, a la inquisición de quien se atreva retarlo, principalmente donde concentra todo su poder; en su programa matutino.

Así ocurrió con Jorge Ramos, Nayeli Roldán, Brozo, los Periodistas Desplazados, Carlos Lorett de Mola, entre otros más.

Dresser lo sabía, y exigió al Presidente a controlar a sus masas, a hacer un llamado a un alto a las  agresiones contra quienes descubren, mediante la investigación y la lógica, qué se está haciendo mal.

Aunque AMLO rechazó esta responsabilidad, y llamó de manera lastimosa a sus huestes a evitar el “agravio”, media hora después, Dresser estaba siendo objeto de una brutal paliza mediática, aunque esto, ella ya lo sabía.

Es claro que las palabras del Presidente no tienen peso en la búsqueda del control en los ánimos de las masas afines a su ideología y gobierno, o simplemente, éstas saben que finge.

Como se finge en respetar la Libre Expresión, pero mantienen bajo tu mando a una inmensa máquina de represión y agresiones en Facebook y Twitter, así como masas sociales para reprimir y colisionar contra manifestaciones en pro de los Derechos Humanos y víctimas, como ocurrió este fín de semana con la “Marcha por la Paz”.

En el fondo, Andrés Manuel sabe que se debe a la Prensa crítica, que fusila por las mañanas como opositora, ‘fifi’, conservadora y neoliberal.

Cada caso de corrupción que se ventiló desde los tiempos de “Odebrech”, “Los Bibriesca”, “La Casa Blanca”, “La Barda de los Mil millones de Calderón”, “El Avión Presidencial”, “la Estafa Maestra”, los escándalos de corrupción que golpearon una y otra vez al PRI y al PAN, fueron su slogan de campaña en cada intento por llegar a la Presidencia.

Y hasta el 1 de Julio del 2018, la Prensa cumplió su compromiso de hacer lo suyo mediante publicaciones de vértigo e impacto social que usó Andrés Manuel para buscar su tan anhelado deseo de ser el Presidente.

Pero él no.

Andrés Manuel llega al poder, y construyen una máquina inmensa de represión desde redes sociales apoyadas por páginas de información web, que más allá de la propaganda, sirven de herramienta para convocar a palizas mediáticas masivas que buscan la humillación, exposición de datos y fotos personales, así como la difamación y ataques contra quienes se atrevan a tocar al Presidente.

Se visualizaba una atmósfera nueva en la que la interacción  Prensa – Gobierno, vendría a ser de una manera conjugada en la que el segundo se respaldaría en el primero y sus publicaciones para hacer valer una buena administración, como ocurre en los países desarrollados en donde la los agentes de la Libre Prensa son respetados y protegidos.

No fue así.

Al menos la Prensa no fue la traicionera,

Buenas noches.

Dresser en la "mañanera".
Luego del encuentro con AMLO, Dresser fue objeto de una paliza mediática a nivel nacional.

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