México, 26 de febrero.— En la mesa de reflexión Retos de la Industria Editorial, en el Salón de la Academia de Ingeniería, Fernando Macotela, director de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, planteó las dificultades que enfrenta el libro impreso y señaló que la distribución del producto cultural en México “es pésima”, lo que genera una situación “muy poco democrática”.
“El libro seguirá siendo un libro sin importar la base en la que esté, seguirá siendo una fuente de aprendizaje”, destacó, tras lo cual brindó una numeralia de los programas que se han impreso en la FIL de Minería para ejemplificar las ventajas del formato digital.
Resaltó que esta 41 edición de la feria es la primera donde no han editado el programa en papel y mencionó que en los últimos 20 años han pasado de 200 actividades a un promedio anual de mil 300 a mil 500, haciendo que los programas alcanzaran hasta las 250 páginas.
Añadió que anteriormente imprimían entre 70 y 80 mil programas, lo que significaba imprimir entre 18 y 20 millones de páginas, “aunque la feria es autosustentable, esto sí representaba un gasto; teníamos que dar un paso hacia adelante”. Reconoció que el cambio le ha costado trabajo, “pero ha funcionado muy bien con mis compañeros más jóvenes”.
El coordinador de comunicación de sellos editoriales, Edson Alamilla, quien participó en la mesa moderada por Ezra Shabot, consideró que el principal reto de la industria es adaptarse a las nuevas demandas, “no importa el soporte; el contenido siempre va ser lo importante” y apuntó que parte de esa adaptación “requiere la formación de lectores y públicos”.
Estimó que una de las partes más importantes para la comprensión lectora tiene que ver con la formación de lectores, “la industria editorial mexicana tendría que formar lectores, el Estado mexicano, las universidades” pues es un proceso a largo plazo; en tanto, Macotela concluyó que al final ningún formato va acabar con el otro, “va ser una cuestión de seguir asimilando las cosas, de dividir nuestro tiempo y pensar en los costos personales; no creo que lleguen a desaparecer”.

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