CONTRA LA MAQUINA/AMLO, perdiendo vs el COVID-19

Las cifras que ofreció el Gobierno de Donald Trump en respuesta a la propagación del antivirus dejó fría a la sociedad mexicana; principalmente a aquellos quienes tienen la capacidad de pensar libremente.
La aplicación de pruebas para el COVID-19 en el país del norte simplemente puso en jaque a la credibilidad de todas las iniciativas que impulsa el Gobierno de López Obrador, incluso, aplastó toda la sarta de mentiras de supuestas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud a las acciones del Estado en México.
Sí, México se adelantó estratégicamente ante el impacto que debía tener el Coronavirus, pero existe una realidad; no hay una lectura real de la propagación porque no se están aplicando las pruebas necesarias para el virus.
Estados Unidos atacó de lleno la propagación bajo una tutela de hacer, hacer, y hacer todas las pruebas que sean necesarias para detectar el avance de la pandemia, que le costó hoy, portar las cifras más altas de contagios en el mundo, pues rebasó las 85 mil.
En México es al revés; las huestes propagandistas de Andrés Manuel López Obrador presumen las cifras más bajas de toda latinoamérica, y todavía, le plantan un supuesto brote de Influeza que eclipsa los efectos reales.
¿A qué está jugando el Estado Mexicano con las cifras?
Si bien, analizamos las circunstancias, la situación se convierte en una blasfema cuestión política en la que la 4a Transformación busca sacar partido en elecciones del próximo año.
¿Porqué?
Porque parece ser que el Estado Mexicano no cuenta con respaldo financiero para hacer frente a la crisis de la pandemia, y que por consecuencia, impactará de lleno en las próximas elecciones, ya en puerta.
La semana pasada, el Gobierno federal cayó en un dilema; en meter a todos a sus casas, o seguir sosteniendo activamente la cadena de la economía, porque muchos negocios se vieron afectados con la disminución brutal de ingresos lo cual repercutió de una manera grave en la producción de impuestos.
Tal fue la cosa que, primeramente, el Presidente exhortó a la sociedad a «guardarse» en sus casas; después de esto, ya no podía retractarse y pedir que continuaran con su vida habitual, lo que sí vino a hacer Ricardo Salinas Pliego, apoyado con todo el poder de las miles de cuentas Pro-AMLO en las redes sociales.
Este gesto fue interpretado por los pensantes que estamos ante una situación que podría durar más de seis meses, y que les deja un solo camino a quienes ostentan el poder; conservarlo ante la cercanía de las elecciones.
Políticamente, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador está frito; ante la pandemia, también; no existe una lectura real del avance en México porque no se están aplicando pruebas que les son muy costosas en un escenario en el que tienen las elecciones en puerta.
La estrategia en Salud, desfasada, se resume hoy en: «Todo paciente que llegue con síntomas, diagnostíquenlo con influenza».
La instrucción dejó frío a todo el personal de Salud en el país.
En Tamaulipas es peor la cosa; el festejo por el envío de más de 700 millones de pesos para hacer frente al problema es agua fresca en los bolsillos de quienes manejan el Gobierno; no existen licitaciones para preparar hospitales, ni siquiera para insumos de higiene.
Y solo Dios sabrá qué hagan con ese dinero.

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