Contra la máquina / ¡Comunistas!

La propuesta de Alfonso Ramírez Cuellar, Presidente de Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) vendría a aportar una pieza más para construir ese sistema totalitario que Andrés Manuel López Obrador, tanto anhela.

La emergencia desde la pandemia, “la magnitud de la emergencia económica y sanitaria” es el pretexto ideal para construir un punto de partida y desenlace “de las nuevas reglas de convivencia social”.

¿Cuáles nuevas reglas de convivencia social?

Ramírez Cuellar busca por medio de una propuesta, que afectaría directamente la Constitución Política, y violaría todo derecho civil, que el Instituto Nacional de Geografía y Estadística entre a nuestros hogares a husmear qué tanto dinero tiene cada familia.

¿Para qué quieren saber las riquezas de la clase media, y la adinerada?

El punto de partida de éste hereje de la política es que la “desigualdad limita los avances contra la lucha de la pobreza”, pero ¿qué trabajo está haciendo la federación para frenar la pobreza?

¡Ninguno; por amor de Dios!

Es más que obvio que la narrativa de la desigualdad es usada para otorgarle volumen a las filosofías comunistas y marxistas, y que se encaminan hacia el empoderamiento de un sistema de Gobierno socialista, cuyas esencias, buscan concentrar todo el poder económico de la nación en el Estado, lo que implicaría, quitarle a los que tienen para “darle” a los que no tienen.

Lo negro de la situación, es que las grandes naciones que padecieron este régimen, como la Unión de República Socialista Soviética, -hoy Rusia-, tuvieron que sufrir una implosión para liberarse totalmente de estas fórmulas totalitarias que nada dejaron más que pobreza y muerte.

La sociedad debe entender que en Latinoamérica ya solo queda Venezuela como último bastión socialista porque Bolivia eligió extirparlo de su vida política, y que México, sufre una crisis social a causa de la imposición de estas ideologías que tiene partida a la sociedad, y en un punto donde los sectores productivos voltean a ver hacia las posibilidades inherentes del pacto fiscal.

El pretexto de Ramírez Cuellar devela el fracaso del Estado mexicano –desde Andrés Manuel López Obrador- en entregar estabilidad a una nación que le entregó su confianza, sin responder con resultados, cuyas respuestas ante la opinión pública, se centran en responsabilizar a otras administraciones.

Los malos manejos económicos, que se han centrado en el gasto en proyectos como El Tren Maya, la refinería Dos Bocas, han mermado las acciones en contra de la pandemia del COVID-19, y dejado un sinfín de muertes disfrazadas, entre estas, personal médico a quienes no les llegó equipo, han mermado la imagen de la 4ª Transformación.

Por ello, urge la necesidad de más control de una nación, cuyas facciones sociales, despiertan ante la mediocridad institucional; para ello, la aplicación de un sistema totalitario es la mejor opción.

Desde que inició el sexenio, López Obrador aseguró el poder popular desde las masas sociales; este mes, las fuerzas militares tomaron las calles constitucionalmente para “combatir al crimen organizado que nunca se buscó controlar”.

Hoy buscan entrar a nuestros hogares para ver cuánta riqueza tenemos.

¡Comunistas!

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