Ciudad de México.- En el marco del Día Internacional de los Museos, artistas becarios de la sexta edición del programa «Parasitage. Ruidos Negros», reflexionaron sobre algunos usos y funciones de esos espacios culturales en la sociedad contemporánea.

Para iniciar la conversación virtual desde las redes sociales del Museo de Arte Carrillo Gil, el artista Arturo Hernández Alcázar, en su papel de moderador, refirió que desde antes de la pandemia por el COVID-19 parte de la comunidad artística buscaba otros medios, formas de darle vida a los espacios de exposición, porque los modelos tradicionales estaban en declive.

En este sentido, Hernández Alcázar señaló que un museo debe abordarse como una entidad o un espacio físico que sea un punto de encuentro, de convivencia, donde puedan reunirse no sólo los artistas, sino también todos los grupos, actores y puntos de vista de los que se nutre una sociedad diversa.

Después de mencionar que su proyecto creativo está relacionado con parajes naturales de la República Mexicana, la artista plástica Tania Ximena se refirió a la necesidad de que los museos sean puntos de convergencia, porque “es necesario percatarse que en la vida real, o ahora en formas virtuales, estos espacios alguna veces tampoco incluyen”.

También tomó la palabra Néstor Jiménez, quien mencionó la importancia de que los museos se trasformen en sitios donde las herramientas de varias disciplinas, las áreas de múltiples conocimientos o las realidades socioculturales, sumen a favor de la vitalidad y el poder del discurso artístico.

Para finalizar la actividad, Octavio Aguilar compartió su experiencia en Oaxaca con la comunidad mixe y destacó lo útil que puede ser para los recintos el apropiarse del “diálogo” como una fuente de conocimiento de otras voces, maneras de entender y vivir en el mundo, y así se conviertan en el medio alternativo donde la sociedad pueda enterarse o acercarse a esa diversidad.

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