Desliz / ¿Riqueza, un problema moral?

La demagogia del partido en el poder ha alcanzado niveles extraordinarios de totalitarismo proponiendo desde las entrañas del instituto una reforma constitucional que permita al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) acceder a la información bancaria y fiscal de la población «para medir la concentración de la riqueza en nuestro país», a través de las cuentas del Servicio de Administración Tributaria (SAT).

Según la misiva firmada por Alfonso Ramírez Cuéllar, líder del partido, esto servirá para que se observe “la riqueza totalmente inobservada».

Siendo objetivos; la decisión autócrata de la bandería morenista solo da pie a la expropiación de bienes de aquellas personas que no puedan demostrar por qué tienen tanto. Existen personas que a lo largo de los tiempos han heredado de generaciones capitales en otras naciones y las invierten en México generando o captando un flujo económico que permite el circulante.

No existe otro camino con lo dicho en el comunicado; ahora en un país donde mueren más personas por la delincuencia – dicho y reconocido por el mismo Presidente Andrés Manuel López Obrador – comprenda que puede pasar si los datos de aquellos ricos se filtran a la población que solo espera tener un objetivo.

Tanta es la revancha y la división social que «el pueblo bueno de Andrés pensara porque él tiene mucho, y yo no”…

Donde queda la soberanía de la Nación y su régimen democrático, mediante la competitividad, el fomento del crecimiento económico y el empleo y una más justa distribución del ingreso y la riqueza permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales (totalmente destriudo con esta ocurrencia).

Modificar diversas, como la Constitucion y la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, solo da pie a un absolutismo por parte del gobierno con una campaña la cual hara ver que “La riqueza es un problema moral” tratando de convevencer por la via de la disminución de las desigualdades.

Es evidente que para los pensantes iliberales de la cuarta transformación, se debe convencer a una gran parte de la población no de que la abundancia es mala, sino de que la concentración de la riqueza es perniciosa para todos. El debate es moral y no económico, porque nunca ha sido en realidad de otro ámbito.

En relación a la afirmación de Máx Weber de que el capitalismo es una secularización de la fe protestante, es decir, que los valores de este orden social y económico son tomados de la corriente religiosa que inauguró Lutero con sus tesis.

Así, la lógica capitalista de este gobierno —y su fase iliberal— estaría cimentada sobre dogmas de fe.

Siendo claros, «Quitar dinero a los ricos y dárselo a los pobres genera más pobres», el Estado de bienestar es el problema, si regalas recursos, acabas en quiebra.

¿Cuánto más Andrés?

Aunque López no entiende que no entiende, la cuarta transformación está calificada como una de las administraciones más violentas de la historia en México, con números arriba de los 28 mil homicidios dolosos de los cuales 896 son feminicidios.

“Santa Lucía” es una memez, se malgastan más de 100 mil millones de pesos, únicamente para tumbar el proyecto (NAICM) y que IATA y ALTA le dijeran que el proyecto es totalmente inviable.

“Dos Bocas” es un capricho, mientras el tren maya está siendo la nueva cúpula de la corrupción entre contratistas y proveedores, mientras no cumple con ninguno de los estudios de impacto ambiental.

Se amojonó la Secretaría de Cultura Nacional, pero se compró un estadio de mil millones de pesos, en medio de que somos una burla internacional y tenemos más muertos que China en esta pandemia.

Entre otros relatos, la adjudicación directa de 31 millones de pesos a los hijos de Barlett por respiradores que “supuestamente” fueron regresados por el IMSS, para ocultar la peste.

Todo esto es corrupción…

Por si fuera poco, el pasado domingo después del acostumbrado mensaje dominical, el Presidente Andrés Manuel López Obrador hizo el ridículo al publicar en redes sociales el ensayo “Nueva política económica en tiempos de COVID-19”, un documento plagado de propaganda y cuyo único dato duro indicaba que la desigualdad se ha reducido en los últimos 30 años, según Gini, y fue malinterpretado por el mandatario, por lo que tuvo que eliminar la publicación…

¿Después de 18 años de campaña, quién le enseña a gobernar?

Recuerde que leer no mata, escribir tal vez.

A chambear.

@GildoGarzaMx

DEJA UNA RESPUESTA