Vacunas: la nueva carrera armamentista / Jesús Franco

La Covid-19 ha dejado más de 300 mil muertos hasta el 20 de mayo en todo el mundo. En México, ha matado a 5 mil 700 personas. A nivel mundial, los contagios rozan los cinco millones. Cifras alarmantes que muchos han reducido al análisis político y geopolítico. La razón: una eterna Guerra Fría (Estados unidos VS Rusia) a la que en las últimas dos décadas se ha sumado China. No es que los rusos hayan desparecido del mapa. Solo han bajado su perfil.

Pero vayamos a la historia. Las vacunas lograron un punto de inflexión en la humanidad y crearon nuevos órdenes sociales. Allá por 1796 Edward Jenner logró lo impensable: descubrió la vacuna contra la viruela, enfermedad que mata a un tercio de aquel que se infecta (ba/gracias antivacunas). Una enfermedad que era mortal se convirtió en pasajera. Sí, con secuelas, pero que aumentaba la esperanza de vida. Por ella en el Siglo XX murieron 300 millones de personas.

En el 2020 nos encontramos en una situación similar, aunque menos dramática, pero sí con un escenario político que podría matar más gente que el mismo virus y ha inaugurado la nueva carrera armamentista: encontrar la vacuna contra la Covid-19.

En un eje, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha dicho que China creó o “se le escapó” el virus hoy conocido como Covid-19. Antes de ese dardo lanzó otro: “a finales del 2020 tendremos una vacuna”. Su contraparte, Xi Jin Ping, “mandamás” del Gobierno chino, asegura que en su país laboratorios trabajan a marchas forzadas para encontrar esa vacuna que regrese el mundo “a la normalidad”. Si lo logran, será un bien público que pondrán al servicio de la humanidad.

En medio de ese cruce de declaraciones y promesas, Trump ha dicho que no relajará las sanciones arancelarias contra China. De hecho, la semana pasada prohibió a fabricantes estadounidenses enviar o vender chips a la gigante tecnológica Huawei, que lleva la delantera en la carrera por llevar la red 5G a todo el mundo.

China ha sido más cauto. No ha entrado a la diatriba planteada por el inquilino de la Casa Blanca. Pero ha prometido que si encuentran o inventan la vacuna contra la Covid-19 la pondrán al servicio de la humanidad.

Rusia está al margen del discurso, tal vez más preocupado por mantener a Trump en la Casa Blanca otros cuatro años. No porque necesiten un aliado, sino un presidente más preocupado en su imagen doméstica y seguir dando la imagen del malo de la política. A los rusos les importa mantener esa imagen sin fondo bajo la cual han podido seguir manteniendo operaciones secretas y una imagen de poderío político, económico y militar.

El Nuevo Orden Mundial no radicará en las potencias. El Nuevo Orden Mundial se basará en lo que podamos y queramos ofrecerle al mundo. Más allá de filias y fobias políticas, cada ser humano deberá entender que cada paso que desgaste este mundo, su impacto positivo deberá ser proporcional. De otro modo, ni el Orden Mundial más progresista acabará con tanta desigualdad.

Sin embargo, Estados Unidos y China siguen empeñados en emprender una nueva carrera. Esta vez, por la del desarrollo de una vacuna que saque a millones de sus casas. Una vacuna que nos regrese esas sencillas cosas como sentarnos a tomar un café una tarde de verano.

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