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Arreglan el despilfarro: reponen obras mal hechas en la glorieta de Rubén Darío

El gobierno de Víctor Hugo Romo gastó casi 30 millones de pesos en una obra deficiente; hoy, la alcaldía Miguel Hidalgo paga el doble por repararla.

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Las obras de mitigación en la glorieta de Rubén Darío, ejecutadas durante la administración del morenista Víctor Hugo Romo, se convirtieron en símbolo del desfalco y la corrupción en la capital. Presupuestadas en 30 millones de pesos, hoy tienen que rehacerse casi por completo, debido a la pésima calidad con la que fueron entregadas.

El actual alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, fue contundente:

“Le habían presupuestado cerca de 30 millones de pesos a esa obra y no se ejecutó con la calidad necesaria. Fue un desfalco. Esa administración se caracterizó por el despilfarro y la simulación.”

Tabe aseguró que, al iniciar la reparación, el personal técnico descubrió que el espesor del concreto hidráulico —que debía alcanzar 20 centímetros según la norma— apenas llegaba a 10.
“Fue una obra de cuarta vendida como de primera”, sentenció.

El costo de la corrupción

Lo que debió ser una rehabilitación menor terminó siendo una obra doblemente pagada por los ciudadanos. El pavimento, recién inaugurado hace apenas dos años, está cuarteado, hundido y lleno de baches, obligando a iniciar trabajos desde cero.

“Primero, los vecinos sufren los daños, y después el gobierno tiene que gastar otra vez para reparar lo que otros hicieron mal. Es el doble de dinero y el doble de molestia”, dijo Tabe.

El edil acusó que se trata de una cadena de omisiones, mala supervisión y negligencia, donde la corrupción permitió entregar una obra inconclusa que hoy representa un riesgo vial y financiero.

El “heredero” del desastre urbano

Los trabajos actuales en la glorieta de Rubén Darío registran un avance del 90%, con una inversión cercana a los 30 millones de pesos adicionales. Es decir, el costo de reparar las omisiones del gobierno anterior ya iguala el monto inicial del contrato fraudulento.

Tabe fue claro:

“Esta obra se hizo mal desde el principio, con materiales de baja calidad y sin supervisión. Ahora tenemos que rehacerla completa para evitar que en unos meses vuelva a colapsar. Eso es lo que cuesta la corrupción: pagar el doble por lo mismo.”

Una herencia de baches y pretextos

El caso de Rubén Darío se suma a una lista de obras públicas mal ejecutadas durante la administración morenista, donde los contratos se inflaron y las supervisiones brillaron por su ausencia.

“Mientras ellos posaban para las fotos, nosotros hoy tenemos que corregir su desastre con recursos públicos. Es dinero de los vecinos que se fue por el caño”, concluyó el alcalde.

La glorieta, símbolo del descuido urbano, se ha convertido en testigo del ciclo eterno del presupuesto sin resultados: obras caras, mal hechas y pagadas dos veces.

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