La inminente toma de posesión de Donald Trump como el próximo presidente número 47 de Estados Unidos ha resucitado viejas tensiones y ha presentado nuevos desafíos en la relación bilateral con México, ahora bajo la administración de Claudia Sheinbaum. Las posiciones sobre deportaciones masivas, la lucha contra los cárteles, y temas comerciales como el T-MEC y aranceles, están configurando un panorama complejo y contencioso.
Desde su campaña, Trump ha reiterado su postura dura sobre la inmigración, prometiendo cerrar la frontera sur y llevar a cabo la deportación masiva más grande en la historia de Estados Unidos. Según expertos, aunque impresionantes en teoría, estas medidas enfrentan limitaciones logísticas y legales significativas.
En respuesta, Sheinbaum ha implementado medidas como el «botón de alerta» para migrantes, destinado a mejorar la comunicación con los consulados en caso de detenciones, y ha promovido campañas contra el fentanilo, un problema que Trump también ha destacado como una prioridad de su administración.
Trump ha anunciado su intención de designar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras, una medida que podría intensificar la cooperación de seguridad pero también es susceptible a complicaciones y rechazo por parte de México. Sheinbaum ha expresado su compromiso de colaborar en materia de seguridad, pero ha enfatizado que México no aceptará injerencias en su soberanía.
La amenaza de Trump de imponer aranceles del 25% a productos mexicanos pende sobre la próxima renegociación del T-MEC, donde México busca preservar la continuidad del libre comercio con Canadá y Estados Unidos. La administración Sheinbaum, consciente de los desafíos, ha lanzado el «Plan México» en un esfuerzo por fortalecer la posición del país en estas negociaciones.
A medida que se acerca la toma de posesión de Trump, México enfrenta una serie de retos en su relación con Estados Unidos que requieren una gestión cuidadosa y estratégica. Las propuestas de Sheinbaum, aunque prometedoras, serán puestas a prueba en un contexto internacional que es, a la vez, retador y cambiante.