Ciudad de Méxicio, 16 de febrero de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aclaró que el despido de Marx Arriaga de la SEP, es porque se negó a permitir actualizaciones, en un escenario en el que gran parte de la sociedad, no está de acuerdo con los libros de texto de la Nueva Escuela Mexicana.

En su conferencia desde Palacio Nacional, la mandataria explicó que la decisión de relevar a Arriaga no fue motivada por “ataques ideológicos” al proyecto educativo, sino por un desencuentro sobre la actualización de los libros de texto. Según Sheinbaum, el choque surgió porque Arriaga se negó a permitir cualquier modificación a los materiales aunque la administración consideraba necesario hacer ajustes, como mayor inclusión de la participación de mujeres en la historia mexicana.

La presidenta afirmó que, pese a las tensiones, los libros de texto gratuitos “no van a cambiar” y forman parte de la transformación educativa que promueve su gobierno; al mismo tiempo señaló que esos materiales no son “patrimonio de una sola persona”, en clara referencia al papel que Arriaga desempeñó hasta hace pocos días en la SEP.

Además, Sheinbaum reveló que, ante las diferencias, al funcionario se le ofrecieron otras posiciones dentro del gobierno, incluyendo la posibilidad de ocupar un consulado en el extranjero, opción que Arriaga habría rechazado. La presidenta defendió que estas propuestas eran parte de un proceso de negociación para preservar su trayectoria dentro de la administración federal.

Aunque la mandataria reconoció que Arriaga realizó “un trabajo extraordinario” en la elaboración de los libros de texto, subrayó que el gobierno mantiene el control sobre la conducción general del proyecto educativo y que los materiales podrán seguir siendo perfeccionados conforme a las necesidades del país, sin depender de la permanencia de una sola figura.

En resumen

En el contexto del conflicto con Marx Arriaga, la presidenta Sheinbaum:

  • Justificó la salida del funcionario por diferencias sobre cambios en los libros de texto.

  • Negó que se esté desmantelando la Nueva Escuela Mexicana o cambiando radicalmente su esencia.

  • Afirmó que los libros podrán modificar aspectos como la inclusión histórica, pero no serán eliminados ni sustituidos.

  • Aseguró que Arriaga fue considerado para otras funciones dentro del gobierno, pero declinó esas opciones.

La declaración presidencial busca cerrar filas con su proyecto educativo, al tiempo que intenta poner fin a una disputa mediática que ha polarizado opiniones sobre el rumbo de la educación pública en México.