28 de enero de 2026.-Un exfísico de Harvard ha propuesto una idea extraordinaria: sugiere que, si Dios tuviera una “ubicación física” en el universo, podría situarse en una región extremadamente remota del espacio, a unos 439 mil millones de billones de kilómetros de la Tierra.
El investigador detrás de esta propuesta es Michael Guillén, exprofesor de física y matemáticas de la Universidad de Harvard
Su argumento no es que “encontró a Dios” en un sentido literal o religioso, sino que combina ideas de cosmología moderna (como el horizonte cósmico del universo observable) con interpretaciones filosóficas o teológicas sobre dónde podría “ubicarse” un ente divino si se intentara traducir esa noción a términos espaciales.
El horizonte cósmico es un límite teórico más allá del cual no podemos ver ni recibir información porque se expande tan rápidamente que la luz no puede alcanzarnos; en esa frontera hipotética, el tiempo y el espacio tienen propiedades muy distintas de las que experimentamos normalmente.
Esta idea no es una prueba científica de la existencia de Dios ni es aceptada por la comunidad científica como una observación empírica real. Más bien, es una especulación que mezcla ciencia y filosofía para explorar preguntas profundas que la ciencia no puede responder directamente.
