LOS ÁNGELES — Con la reciente toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, un colectivo de organizaciones mexicanas y centroamericanas se congregaron en la histórica Plaza Olvera en Los Ángeles, marcando una posición firme en contra de las políticas y declaraciones del presidente que consideran discriminatorias hacia la comunidad inmigrante.
La manifestación, que inició poco después de las 9 am hora local, coincidiendo con la juramentación de Trump en Washington D.C., fue una respuesta directa a su promesa de declarar una emergencia nacional en la frontera sur y a su retórica contra la inmigración. Durante su discurso inaugural, Trump reiteró su intención de detener lo que él describe como «ingresos ilegales masivos» y comenzar un proceso para deportar a «millones y millones de extranjeros criminales».
Margelis Tinoco, una migrante colombiana afectada directamente por las políticas de Trump tras la cancelación de su cita por CBP One, se encontraba entre los muchos que expresaron su angustia y desesperación. «Se detendrán de inmediato todos los ingresos ilegales y comenzaremos el proceso de devolver a millones y millones de extranjeros criminales a los lugares de donde vinieron», citó con tristeza durante la manifestación.
La Plaza Olvera se llenó de carteles y pancartas, incluyendo una que proclamaba «los inmigrantes son esenciales ahora más que nunca». Los líderes de la comunidad, junto con activistas y asistentes, coreaban «Sí se puede», mostrando un espíritu de resistencia y apoyo mutuo.
Isabela Rodríguez, una joven ciudadana salvadoreña-estadounidense de solo 8 años, se dirigió a la multitud con un mensaje bilingüe, pidiendo al Congreso de Estados Unidos una reforma migratoria que evite las deportaciones masivas y las separaciones familiares. Su discurso refleja la afectación profunda de estas políticas en las familias y en las comunidades migrantes en general.
Mientras tanto, activistas como Francisco Moreno, director ejecutivo del Consejo de Federaciones Mexicanas, instaron a una reforma migratoria integral que podría beneficiar a unos 11.3 millones de indocumentados en Estados Unidos. Según un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles, la regularización de esta comunidad podría tener un impacto económico positivo de $2.5 billones en una década.
En un acto lleno de emociones y llamados a la justicia, los activistas subrayaron la importancia de la comunidad inmigrante en la economía y la cultura estadounidenses, y prometieron continuar con las demostraciones y la educación sobre los derechos de los inmigrantes, enfatizando la necesidad de resistir cualquier amenaza a sus derechos constitucionales.
La concentración concluyó con fuertes declaraciones de resistencia y un llamado a la unidad, reafirmando el compromiso de la comunidad migrante de defender su lugar y sus derechos en Estados Unidos, independientemente de las políticas promovidas desde la Casa Blanca.






