8Los políticos fanáticos de la izquierda promueven que Estados Unidos se va a quedar con todo el petróleo de Venezuela pero ninguna empresa norteamericana petrolera quiere invertir ahí, porque el petróleo es “basura”, y el sistema de gobierno es traicionero e inestable.
Ciudad de México – 15 de enero de 2026 – Legisladores de MORENA continúan promoviendo la idea de que la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela (3 de enero de 2026) responde principalmente a un interés económico por apoderarse de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, en un intento de bloquear el acceso de competidores como China e India y beneficiar a empresas estadounidenses.

En un discurso reciente en el Senado, Juan Carlos Loera de la Rosa, morenista acusó a la oposición venezolana de «entreguismo» y calificó la operación como una «nueva pretensión imperial» motivada por el petróleo, citando declaraciones de María Corina Machado (quien celebró la intervención y habló de «grandes negocios» con la industria petrolera «subexplotada»).
El legislador invocó la condena de la presidenta Claudia Sheinbaum («la intervención nunca ha traído democracia, bienestar ni estabilidad») y llamó a rechazar el uso unilateral de la fuerza, en defensa de la soberanía latinoamericana.
Sin embargo, la narrativa choca con la realidad del mercado y la postura de las grandes petroleras estadounidenses (Big Oil).
Tras la captura de Nicolás Maduro, Trump convocó a CEOs de ExxonMobil, Chevron, ConocoPhillips y otros el 9 de enero en la Casa Blanca, prometiendo «seguridad total» y un plan de $100 mil millones en inversiones para revitalizar la producción venezolana.
Los ejecutivos respondieron con escepticismo y rechazo:
- Darren Woods (ExxonMobil) calificó a Venezuela como «uninvestable» (no invertible) en su estado actual, exigiendo cambios profundos en marcos legales, fiscales, protecciones de inversión y leyes de hidrocarburos.
- Ryan Lance (ConocoPhillips) enfatizó la necesidad de reestructurar el sistema energético y recordó deudas pendientes por expropiaciones pasadas (~$12-13 mil millones).
- Chevron (la única con presencia actual) mostró disposición a aumentar producción incremental (hasta 50% en 18-24 meses en activos existentes), pero sin compromisos masivos ni nuevos proyectos de gran escala.
Expertos y reportes (CNBC, Politico, Reuters, NYT) coinciden: EE.UU. es autosuficiente y exportador neto de petróleo (fracking shale), hay excedente global (precios bajos $60/barril), y el crudo venezolano (pesado y ácido) es caro de extraer/refinar ($80/barril extra).
Añadir más oferta bajaría precios, perjudicando a productores estadounidenses. Las empresas priorizan estabilidad, resolución de deudas históricas y garantías a largo plazo; no hay entusiasmo por «inversiones masivas» inmediatas.
Trump expresó frustración por la falta de compromisos firmes (incluso bromeó con «write-offs» de deudas y amenazó con bloquear a Exxon por «jugar demasiado listo»). Analistas ven el móvil principal como geopolítico/político (debilitar «narco-terrorismo», migración, drogas, golpe simbólico a regímenes izquierdistas), no una urgencia económica por






