TOLIMÁN, Qro.— Quien pase por El Chilar va a encontrar un puente que nunca se usó y ya está roto. El martes 13 de octubre, mientras una cuadrilla colocaba las trabes de concreto, varias se vinieron abajo. No había vehículos ni personas debajo y no hubo lesionados, informó el Ayuntamiento. La obra tenía que estar lista el 28 de noviembre.
El puente es federal. Lo contrató la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) a MARECOMSA, S.A. de C.V., de Zapopan, por 42.9 millones de pesos con IVA, en un paquete que incluye el puente colgante de San Lorenzo, en Peñamiller. La ficha de la licitación no dice cuánto cuesta cada uno, de modo que hoy nadie fuera de la SICT sabe cuánto dinero público quedó tirado en Tolimán.
MARECOMSA no es una contratista de ocasión. Desde 2023 ha ganado diez contratos de la SICT por 323.6 millones de pesos; cinco de ellos, por 203 millones, en lo que va de 2026. En Jalisco suma otros veinte contratos estatales por 389.7 millones. Todos los federales fueron por licitación y no hay, por ahora, evidencia de irregularidades en su adjudicación. Lo que sí hay es una estructura caída y una dependencia que no explica por qué.
Al frente de la SICT está Jesús Antonio Esteva Medina, el ingeniero que fue secretario de Obras de Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México y que en agosto presumió un plan de 1.33 billones de pesos en infraestructura hacia 2030. En Querétaro, el Centro SICT lo dirige Carlos García Villaseñor. Un día después del colapso, ninguno de los dos había dicho qué falló, quién aprobó la maniobra, qué empresa supervisaba ni quién va a pagar.
La 57, el mismo silencio
A una hora de Tolimán, la ampliación federal de la Carretera 57 en la Cuesta China lleva meses cayéndose. El gobierno estatal ha contado once derrumbes menores, dos deslaves mayores y quince socavones. Cada cierre le cuesta a la industria entre 50 mil y 1.2 millones de pesos por hora, según los cálculos empresariales, y los transportistas han reportado retrasos de hasta doce horas. La SICT prometió terminar la primera semana de octubre. La Cámara de la Construcción dijo públicamente que esa fecha no era creíble, y no se cumplió.
Cuando se le preguntó por los deslaves, García Villaseñor respondió que la obra es de Banobras. La Secretaría de Gobierno del estado había culpado a la SICT. Banobras no ha dicho nada.
La Oficina de Promoción de Banobras en Querétaro la encabeza José Antonio Nieto Lamadrid, sobrino de Santiago Nieto, aspirante de Morena a la gubernatura. Llegó el 1 de septiembre de 2021, cuando su tío todavía era titular de la UIF, con un currículum de subdirector de obras públicas en Tequisquiapan. En su declaración patrimonial de 2025 reporta ser dueño del 49 por ciento de Desarrollos Nios, una constructora creada en 2024. Su puesto no lo hace responsable de la calidad de la obra, pero sí lo convierte en el rostro local de la institución que, según la propia SICT, es dueña de la carretera que se desgaja.
Lo que encontró la Auditoría
Banobras ya tiene antecedentes en Querétaro. La Auditoría Superior de la Federación revisó la rehabilitación de la México-Querétaro entre Pedro Escobedo y El Marqués, pagada con el fondo Fonadin. Fueron dos contratos de obra por casi 1,500 millones de pesos y dos de supervisión por cerca de 31 millones.
En julio de 2025, los auditores recorrieron el tramo con personal del banco. Encontraron losas de concreto hidráulico nuevas ya agrietadas, drenajes azolvados y taludes que nunca se terminaron. Revisaron los papeles y hallaron pagos en exceso, conceptos cobrados dos veces y una barrera que se pagó como retirada sin haberse quitado, todo autorizado por la residencia de obra de Banobras. La empresa supervisora había entregado informes incompletos sin recibir una sola multa. El banco aplicó las penas y recuperó 2.4 millones de pesos solo cuando la ASF ya estaba adentro.
Tres obras federales en un mismo estado y un mismo resultado: concreto que falla, supervisión que no aparece y funcionarios que se pasan la responsabilidad. Morena pide en Querétaro el voto para gobernar en 2027 con la promesa de hacerlo mejor. Por ahora, lo que tiene para mostrar en el estado son trabes en el suelo, una carretera que se deshace y un sobrino en la ventanilla del banco que la paga.








