Ciudad de México, 17 de enero de 2026.- Una alerta de actividad militar aérea norteamericana, fue el inicio de una serie de operaciones del Gobierno de Estados Unidos en México a distancia, posiblemente contra el narcotráfico.
La advertencia, difundida mediante NOTAMs oficiales, señala riesgos derivados de “actividad militar” que podría afectar la recepción de señales satelitales (GNSS/GPS), fundamentales para la navegación, posicionamiento y aproximaciones instrumentales de aeronaves civiles.
Este tipo de disruptor de señales es el mismo que se usó en Venezuela en el asalto y detención de Nicolás Maduro, y es usado para generar lecturas aleatorias en el espectro electromagnético de radares y otro tipo de detectores.
Aunque la FAA no detalla la naturaleza ni el origen exacto de las operaciones, el lenguaje técnico utilizado corresponde a escenarios donde se emplean medidas de guerra electrónica, como degradación o distorsión de señales de navegación, comúnmente usadas para proteger aeronaves y plataformas de reconocimiento durante misiones sensibles.
El sistema no busca afectar los sistemas de geolocalización aérea, sino, protegerse de sensores civiles reutilizados, inteligencia comercial, y actores no estatales con capacidades híbridas, pues el Narco, sí puede comprar receptores especiales, radares meteorológicos modificados, acceder a servicios de imágenes satelitales en tiempo real, operar drones con potencia receptiva de precisión para correlacionar el espacio aéreo.
Y es por esto que la alerta reconoce que las operaciones militares en curso pueden generar efectos colaterales sobre la aviación civil, obligando a extremar precauciones y a utilizar procedimientos alternativos de navegación.
Contexto de seguridad
Analistas advierten que la protección electrónica de aeronaves responde a la necesidad de reducir la detectabilidad y evitar filtraciones operativas, más que a un escenario de conflicto abierto.
Hasta el momento, Washington no ha declarado públicamente el inicio de operaciones militares dentro de México, pero la emisión de alertas técnicas confirma que la región forma parte de un teatro operativo activo, con implicaciones directas para la seguridad aérea.
La alerta de la FAA tendrá vigencia limitada y será revisada conforme evolucione la situación operativa.





