Una ola de apagones CFE y variaciones de voltaje se ha registrado en al menos 20 entidades del país durante los últimos 10 días. Las fallas han provocado suspensión de servicios, protestas ciudadanas y reclamos de autoridades locales. El calor extremo, la sobredemanda de energía y la antigüedad de los transformadores vuelven a colocar bajo presión a la red eléctrica nacional.
Apagones CFE afectan a 20 estados
Los apagones CFE dejaron de ser reportes aislados de colonias inconformes y se convirtieron en una crisis extendida: al menos 20 estados del país han registrado cortes de energía, variaciones de voltaje y suspensión de servicios durante los últimos 10 días.
Las fallas se han presentado en todas las regiones de la República. Del sureste al norte, del Golfo al Bajío, usuarios han denunciado interrupciones recurrentes en medio de temperaturas extremas, noches sin ventilación, daños en aparatos eléctricos y afectaciones a comercios, hospitales, hogares y servicios básicos.
De acuerdo con reportes oficiales y denuncias ciudadanas, los principales factores detrás de esta ola de apagones son el alto consumo de energía por el uso de aires acondicionados, la sobrecarga en la red general, el calor extremo y la antigüedad de los transformadores. La explicación técnica, sin embargo, no cancela la lectura pública: la infraestructura eléctrica está siendo rebasada justo cuando la población más la necesita.
El calor no espera trámites. Y la luz, cuando falla, deja de ser un servicio invisible para convertirse en enojo social.
Sureste bajo presión eléctrica
En Tabasco, usuarios han salido a manifestarse por suspensiones del servicio en varios puntos de la entidad, donde las temperaturas superan los 35 grados. En una región acostumbrada al calor, quedarse sin energía no es una molestia menor: significa dormir sin ventilación, conservar alimentos en riesgo y enfrentar jornadas enteras bajo una sensación térmica que vuelve vulnerable a niños, adultos mayores y personas enfermas.
La situación escaló también a Dos Bocas. En la refinería se registró un incendio después de una suspensión del servicio de energía; Pemex atribuyó el incidente a una falla en su planta de cogeneración eléctrica. Aunque se trata de una instalación estratégica con condiciones propias de operación, el episodio ocurrió en el mismo contexto nacional de tensión energética.
En el sur y sureste también se han reportado fallas en localidades de Quintana Roo, Campeche, Chiapas y Yucatán. En esta última entidad, autoridades locales y representantes políticos han señalado el crecimiento desordenado de las ciudades, la sobredemanda y la falta de inversión en redes de distribución como parte del problema.
Ahí aparece una de las claves del fondo: el país creció, las ciudades se expandieron, el consumo aumentó y la red no siempre acompañó ese ritmo.
Centro, Bajío y Golfo: la falla se expande
Otra de las regiones más golpeadas incluye Morelos, Hidalgo, Puebla, Veracruz, Querétaro y San Luis Potosí. En esta franja, las interrupciones no sólo afectan zonas habitacionales, sino también corredores comerciales, actividades industriales y servicios públicos que dependen de estabilidad eléctrica.
Las variaciones de voltaje son especialmente dañinas porque no siempre implican un apagón total, pero sí generan riesgo para refrigeradores, bombas de agua, sistemas de cómputo, equipos médicos, refrigeración comercial y maquinaria. Para un hogar, puede representar la pérdida de un aparato. Para un pequeño negocio, puede significar mercancía echada a perder o un día entero sin ventas.
La crisis eléctrica no se mide únicamente en minutos sin luz. Se mide en pérdidas, incertidumbre y confianza rota.
Norte del país: calor, transformadores y protesta
En el noreste, los apagones CFE han pegado en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. En Monterrey, las fallas han sido atribuidas a la antigüedad de transformadores; en Matamoros se han registrado manifestaciones por cortes generalizados, al grado de que el alcalde Alberto Granados, de Morena, demandó públicamente a la CFE una solución. Reynosa y Nuevo Laredo también figuran entre las ciudades afectadas.
En Coahuila, los cortes han golpeado a Torreón, Saltillo, Monclova, Piedras Negras y Acuña. No se trata de puntos menores: son ciudades con actividad industrial, comercio intenso y demanda eléctrica elevada durante la temporada de calor.
En Chihuahua, el alcalde Marco Bonilla, del PAN, lanzó un llamado al Gobierno federal para que la CFE asuma su responsabilidad y frene la ola de apagones que, dijo, mantiene a la capital al límite. En Sonora, las afectaciones se han multiplicado desde Agua Prieta hasta Guaymas y Hermosillo, mientras que en Baja California también se han registrado cortes programados.
El mapa es amplio y la narrativa se repite: altas temperaturas, mayor consumo, red presionada y ciudadanos pagando el costo final.

Una red eléctrica al límite
El problema de los apagones CFE no puede reducirse a una explicación climática. El calor extremo explica el aumento en la demanda, pero no justifica por sí solo la incapacidad para responder con estabilidad en tantas regiones al mismo tiempo.
La verdadera pregunta está en la planeación, la inversión, el mantenimiento y la capacidad de la red de distribución para sostener un país que consume más energía, que vive olas de calor más severas y que depende cada vez más de dispositivos eléctricos para trabajar, comunicarse, refrigerar alimentos, atender negocios y sobrevivir al clima.
Cuando la luz falla, no sólo se apaga una casa. Se detiene una tienda, se interrumpe una escuela, se paraliza una bomba de agua, se pierden alimentos, se dañan equipos y se rompe la rutina mínima de millones de personas.
Por eso esta ola de apagones es más que una contingencia técnica. Es una advertencia.
México está entrando a temporadas de calor más agresivas con una red que muestra señales de cansancio. Y si la respuesta se limita a explicar la sobredemanda sin acelerar inversión, mantenimiento y modernización, los apagones dejarán de ser episodios de temporada para convertirse en una normalidad peligrosa.
La CFE enfrenta hoy un reclamo que cruza partidos, regiones y gobiernos locales: restablecer el servicio, proteger la infraestructura y responder antes de que la inconformidad ciudadana crezca al mismo ritmo que el termómetro.
Porque el país puede entender una falla.
Lo que no puede aceptar es vivir a oscuras mientras le dicen que el sistema está bajo control.






