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Aumento presupuestal para Tamaulipas en incertidumbre por inflación

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Los 81-82 mil millones que busca el Estado ya han perdido el 24% de la potencia de compra que tenía en el año 2020; el aumento real está por debajo del 1%

Ciudad Victoria, 01 de diciembre de 2026.-El Gobierno de Tamaulipas proyecta para 2026 un presupuesto que superará los 80 mil millones de pesos, anunciado como un “monto histórico” para la entidad, pero al contrastarlo con la inflación acumulada de los últimos años, el incremento pierde su brillo: en términos reales, el presupuesto vale cada vez menos.

Aunque la cifra parece alta, su poder adquisitivo se erosiona de forma acelerada. La inflación anual ronda el 3.8 %, pero el aumento acumulado desde 2020 rebasa el 30 %. Esto significa que, para mantener el mismo nivel de gasto público que tenía hace apenas cinco años, el presupuesto 2026 debería acercarse a los 104 mil millones de pesos. Estará muy lejos de eso.

Inflación acumulada vs. presupuesto estimado

Concepto Monto estimado
Presupuesto 2026 proyectado ~80,000 millones de pesos
Monto necesario para conservar el poder adquisitivo de 2020 ~104,000 millones
Pérdida real estimada -24% del poder de compra

En otras palabras, aunque el presupuesto crece nominalmente, su valor real se contrae. Cada peso del presupuesto estatal rinde menos que antes, y esa tendencia se ha profundizado conforme la inflación empuja al alza los costos de operación del gobierno: salarios, obra pública, mantenimiento, servicios, contratos y programas sociales.

El 2026 será uno de los años más caros para gobernar. Mientras los precios suben, el presupuesto lo hace con menor velocidad, generando un rezago que se convierte en un recorte técnico no declarado. La administración estatal podrá presumir un presupuesto mayor, pero tendrá menos capacidad efectiva para ejecutar obras, sostener programas sociales o responder a presiones como la seguridad pública, que exige más recursos cada año.

La ciudadanía podría sentir las consecuencias de esta pérdida de poder adquisitivo: menos mantenimiento de infraestructura, obra pública más limitada y servicios que enfrentan restricciones presupuestales. Si el gasto no crece al ritmo de la inflación, los estados quedan administrando recursos que, aunque lucen más voluminosos en el papel, llegan cada vez más disminuidos al terreno.

En un contexto donde la federación no incrementa las participaciones al ritmo de los precios y los estados evitan aumentar impuestos por su costo político, el presupuesto 2026 de Tamaulipas corre el riesgo de ser histórico solo en apariencia. En términos reales, será uno de los más estrechos de los últimos años.