En pleno Día del Trabajo, trabajadores del Ayuntamiento de Culiacán salieron a la calle no para celebrar, sino para exigir justicia por el asesinato de Homar Salas Gastélum, líder del Stasac.
Frente al Palacio Municipal, con las puertas cerradas, los empleados corearon: “¡Justicia, justicia!”, puño en alto y con retratos del dirigente sindical asesinado.
La marcha concluyó frente a Catedral, donde integrantes del Comité Ejecutivo del sindicato volvieron a levantar las fotografías de Salas y exigieron que el crimen no quede impune.
El reclamo ocurre en medio de una crisis política mayor en Sinaloa. El alcalde morenista de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, condenó el asesinato, pero también aparece entre los funcionarios señalados por una Fiscalía de Nueva York junto al gobernador Rubén Rocha Moya por presunto tráfico de drogas.
Así, Culiacán llegó al Día del Trabajo con una postal amarga: trabajadores pidiendo justicia, un líder sindical asesinado y autoridades bajo sospecha internacional.






