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Aranceles, y posible fallo de la Suprema Corte de USA

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Ciudad de México, 08 de enero de 2026.-La posibilidad de que la Suprema Corte de Estados Unidos emita un fallo sobre la legalidad de los aranceles impuestos durante el gobierno de Donald Trump mantiene un escenario de incertidumbre comercial para México, particularmente en sectores exportadores que no están plenamente cubiertos por las reglas del T-MEC.

El tema se tocó en la «mañanera» con la Presidente, Claudia Scheinaum; el problema central no es solo el fallo en sí, sino el impacto que una eventual ratificación o reversión de esas medidas podría tener en cadenas productivas, costos de exportación e inversiones, en un contexto donde el comercio bilateral depende de reglas claras y previsibles.

Durante la conferencia matutina, la presidenta fue cuestionada sobre las expectativas del gobierno mexicano ante esta resolución judicial. En respuesta, evitó anticipar escenarios y subrayó que la posición de México es apostar por un comercio justo, estable y regulado dentro del marco del T-MEC, sin basar su estrategia en decisiones que corresponden a tribunales extranjeros.

La mandataria recordó que la mayoría de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos —alrededor del 85%— están protegidas por el tratado comercial, siempre que cumplan con las reglas de origen. No obstante, reconoció que persisten aranceles relevantes en sectores específicos, como acero, aluminio, cobre, automotriz y autopartes que no alcanzan los porcentajes de contenido regional requeridos.

El posible fallo de la Corte estadounidense podría abrir la puerta a revisiones legales o ajustes en la política arancelaria, pero también a procesos largos y complejos de compensaciones o devoluciones, lo que prolongaría la incertidumbre para empresas e inversionistas. Por ello, el gobierno mexicano insistió en que su estrategia se centra en los mecanismos institucionales del T-MEC, el diálogo bilateral y la solución de controversias dentro de los acuerdos vigentes.

En ese marco, la postura oficial es clara: México no busca confrontación ni especulación, sino estabilidad comercial, respeto a los compromisos firmados y protección de los empleos y cadenas productivas integradas con Estados Unidos.