CULIACÁN, SIN.- La violencia volvió a irrumpir en las calles de la capital sinaloense. La tarde de ayer, un grupo de hombres armados que se desplazaba en motocicletas abrió fuego contra cinco personas que convivían en la calle San Alfonso, en la colonia Las Coloradas, al sur de la ciudad.
De acuerdo con las primeras indagatorias, los agresores, descritos como jóvenes, descendieron de sus unidades y accionaron armas automáticas contra el grupo. Las ráfagas obligaron a las víctimas a correr en busca de refugio, pero cinco de ellas fueron alcanzadas por los disparos.
Víctimas y traslado
Los heridos fueron identificados como Bryan “N” (23 años), José “N” (24) y Víctor “N” (35), quienes recibieron atención de la Cruz Roja y fueron trasladados a hospitales de la capital sinaloense.
Otros dos lesionados, aún sin identificar, fueron llevados por familiares en vehículos particulares a hospitales privados. Su estado de salud se mantiene reservado.
Reacción tardía
Tras el ataque, fuerzas de seguridad desplegaron un operativo en la zona sur de Culiacán en busca de los agresores, sin lograr su captura. La dinámica del atentado —jóvenes en motocicletas, disparos rápidos y fuga inmediata— repite un patrón ya visto en la capital sinaloense: ataques exprés que exhiben la capacidad de fuego y movilidad de las células criminales, frente a corporaciones que llegan solo a resguardar la escena del crimen.
Un síntoma más
El caso se suma a la larga lista de ataques armados que mantienen a Culiacán como un punto rojo en la cartografía de la violencia en México. La convivencia cotidiana, incluso en colonias alejadas del primer cuadro de la ciudad, se ha convertido en escenario de fuego cruzado.
Mientras tanto, los responsables siguen sin ser localizados, y la ciudadanía permanece atrapada entre la normalización de la violencia y la impunidad que fortalece a los grupos armados.
