Santiago Nieto anda como palomita en plaza pública: donde se para, deja huella.
No hay semana en que no abra la boca o postee y deje la plancha manchada, y por eso nadie le cree.
Y no lo digo yo. En la encuesta que levantó su propio partido para nombrarlo coordinador, solo 8 de cada 100 queretanos dijeron que cumple lo que promete.
Menos de 10 lo consideran honesto. Con ese piso cualquiera se cuidaría, pero él no.
El jueves 1 de octubre, a las 9:43 de la mañana, presumió en redes que había ido al IMPI a denunciar un espectacular que decía «tránsito lento derivado de la obra federal Carretera México-Querétaro». Lo llamó «falsa información».
La carretera es federal, la obra también, y el delegado de la SICT ya había dicho en agosto que el dueño de la obra es Banobras, donde uno de sus familiares cobra desde 2021.
El viernes amanecieron retiradas las lonas y Nieto le bajó: la «falsa información» se le hizo «irregularidad».
Las lonas se fueron y la fila en Palmillas sigue igual. Por esa no ha ido a ninguna oficina.
El domingo, entre su mezquindad y su operación electoral, le tocó al Querétaro Maratón.
Mientras 19 mil 500 corredores le daban vuelta a la ciudad, grabó un video para aclarar que el evento «no se le debe al Partido Acción Nacional» y que viene «desde la época en donde José Calzada gobernaba el Estado». Recitó la derrama de 110 millones y la ocupación hotelera de 65 por ciento. Esas cifras son de la Secretaría de Turismo del estado.
La edición 16 la convocó el Gobierno del Estado a través del INDEREQ. La organizó la misma administración que, según Nieto el 1 de septiembre, encabeza «el último grupo de delincuencia organizada». Muy delincuentes, pero el maratón les salió bien.
Y esta línea va para ti personalmente, Santiago: en Querétaro preferimos que nos cierren las calles por un maratón, del color que sea, que por un narcobloqueo como los que ya son paisaje diario, en los estados que gobierna tu narcopartido.
Lo de Calzada tiene más fondo que un elogio deportivo. El 30 de agosto, en una de sus entrevistas a modo, Nieto dijo que Pepe Calzada y Pancho Domínguez vieron a la Sierra Gorda como botín electoral. Cinco semanas después, Calzada ya es el padrino del deporte queretano.
El cambio se entiende cuando uno revisa de dónde viene la familia.
Su padre, Jaime Nieto Ramírez, fue presidente municipal de San Juan del Río por el PRI de 1988 a 1991. Su primo hermano, Gustavo Nieto Chávez, gobernó el mismo municipio por el PRI de 2009 a 2012, en pleno sexenio de Calzada, y de ahí pasó a la delegación de la Sagarpa con Enrique Peña Nieto hasta 2018. En 2021 el PRI todavía lo registró como precandidato a alcalde. El propio Santiago llegó a la FEPADE en 2015, con Peña en Los Pinos.
Calzada tiene una relación cercana con la familia Nieto. Este pasado domingo quedó claro que el cariño sigue vivo.
El hombre que promete transformar Querétaro le rinde homenaje al priismo con el que su familia ha hecho carrera durante casi cuarenta años.
Mientras tanto, los liderazgos de Morena en Querétaro, tienen que tragar sapos y quedarse mirando, como los inválidos de Napoleón, haciéndole campaña a un prianista, que nunca se plantó con AMLO en Reforma ni marchó en defensa del petróleo.
Lo que vende como transformación es la vieja casa con otra mano de pintura.
El video dura un minuto con cuatro segundos, y le alcanzó para negar al organizador y aplaudirle al padrino.
Queda la pregunta que él mismo sembró con su «nativos o avecindados, aquí estamos».
Nativo no es. Su propia sentencia en el Tribunal Electoral asienta que nació en la Ciudad de México.
¿Avecindado? En junio de 2022 el Instituto Electoral fue a buscarlo a su casa de San Juan del Río y le dijeron que ahí no vivía.
En enero de 2024 fue un notario, y en esa casa vivía otra persona.
Para senador le alcanzó un acta de registro.
Para gobernador, la Constitución pide cinco años viviendo aquí.
Santiago Nieto quiere gobernar Querétaro; primero que nos diga en qué calle vive.
COLOFÓN
Mientras Santiago Nieto seguía peleando con una lona, Mauricio Kuri estaba metiendo a Querétaro en una discusión nacional sobre seguridad, cooperación con Estados Unidos y federalismo.
La semana cerró con la primera piedra de la Academia Internacional de Capacitación Policial, junto al embajador Ronald Johnson. Después vino el reclamo desde Palacio Nacional: que no se había avisado, que faltó coordinación, que Defensa no estaba enterada. Y alrededor comenzaron los excesos y la grilla cuatrera: “injerencia”, “ilegalidad” y hasta “traición a la patria”.
Pero aparecieron los documentos.
Kuri sí avisó. El oficio salió el 23 de septiembre y la Secretaría de Relaciones Exteriores lo recibió el 25, a las 9:30 de la mañana. La visita fue el 2 de octubre. Además, el documento señala que se enviaba en cumplimiento de instrucciones del Consejo de Seguridad Nacional.
Y anoche la propia Cancillería tuvo que reconocerlo, y exponer a su presidenta.
Entonces la pregunta cambió de ventanilla: si la SRE recibió el aviso siete días antes, ¿qué hizo con él?
Porque su comunicado no dice que antes del 2 de octubre hubiera contestado, prevenido a Querétaro, pedido información adicional o advertido que el proyecto debía pasar por el GANSEG. Eso lo planteó públicamente después del evento.
No se puede cargar retrospectivamente al gobernador con una advertencia que, hasta ahora, Cancillería no ha demostrado haberle formulado oportunamente.
Y hay más.
En el acto sí estuvieron autoridades federales: mandos de la Decimoséptima Zona Militar, Guardia Nacional y FGR. La cooperación con Estados Unidos tampoco nació ese día: existe desde 2015, con miles de policías y personal de justicia capacitados, laboratorios, unidades caninas, tecnología y equipamiento.
Los más de 10 millones de dólares de los que se ha hablado corresponden a esa cooperación acumulada durante aproximadamente una década, no a un cheque de Washington para construir la academia.
¿Que ahora Cancillería dice que el proyecto debe pasar por el GANSEG? Que pase. Que Kuri entregue el expediente, que se formalice y que además el Gobierno de Querétaro transparente cuánto costará la academia, quién pone cada peso y cuáles serán exactamente las atribuciones de la cooperación estadounidense.
Pero una cosa es eso y otra reescribir lo ocurrido.
El gobierno de Querétaro notificó. La Federación recibió. Y hasta ahora la SRE no ha mostrado una respuesta previa al evento diciéndole a Kuri: “detente, te falta este procedimiento”.
Ahí es donde la mañanera quedó expuesta: la Presidenta salió a cuestionar públicamente un asunto sobre el cual su propia Cancillería tenía documentación desde una semana antes y que horas después tuvo que completar con una explicación institucional.
El problema, entonces, ya no es solamente qué informó Querétaro.
También es qué hizo el Gobierno federal con la información que ya tenía y qué información terminó llegando al atril presidencial.
Mientras unos hacen política con lonas, Querétaro está discutiendo cómo capacitar policías contra drogas, armas y dinero ilícito.
Kuri dejó oficio, fecha y sello.
Cancillería recibió.
Palacio habló primero y reconstruyó el expediente después.
Ahora que cada quien se haga responsable de su parte.
A chambear.
@GildoGarzaMx





