MÉXICO.— Además del regreso del Gusano Barrenador, considerado durante años bajo control gracias a estrictos filtros fitosanitarios, las políticas implementadas en Salud Pública durante la Cuarta Transformación han permitido la reaparición de enfermedades que México había logrado erradicar o mantener contenidas.
Uno de los casos más relevantes es el sarampión, enfermedad que había sido prácticamente eliminada del país tras décadas de campañas de vacunación. Su reaparición ha sido atribuida por especialistas a la caída en las coberturas de vacunación, el desabasto de biológicos y fallas en la estrategia de prevención, particularmente en población infantil.
A este retroceso se suman otros padecimientos que han encendido alertas sanitarias:
-
Tos ferina, asociada a la interrupción de esquemas de vacunación y a deficiencias en el seguimiento epidemiológico.
-
Tuberculosis, con incrementos en algunas entidades, vinculados a detección tardía, abandono de tratamientos y debilitamiento del primer nivel de atención.
-
Dengue, zika y chikungunya, cuyo repunte ha sido relacionado con la reducción de campañas de fumigación y control de vectores.
A ello se suma la preocupación por otros riesgos zoosanitarios, como el gusano barrenador del ganado, cuyo control depende de una vigilancia estricta en fronteras y de cooperación técnica internacional, áreas que también han resentido recortes y reestructuraciones.
Especialistas coinciden en que el patrón es claro: la reducción de la prevención, el desmantelamiento de programas técnicos y la centralización de decisiones provocaron retrocesos sanitarios que hoy vuelven a colocar a México frente a problemas que ya estaban superados.
Desde el gobierno federal se ha argumentado que parte de estos efectos derivan de la pandemia y de factores globales. Sin embargo, para médicos, científicos y productores, los hechos apuntan a una conclusión incómoda: cuando se eliminan filtros, vacunas y vigilancia, las enfermedades regresan.





