Ciudad de México, 18 de diciembre de 2025.- Al inicio del año, la Presidente, Claudia Scheinbaum prometió proyectar al país hacia la «soberanía energética» y restaurar PEMEX en el sector petrolero; hoy enfrenta la crítica por sus resultados, pues la paraestatal tuvo que ser convertida en empresa pública para amortiguar pérdidas mientras que la producción terminó en números rojos.
Lo que arrancó con promesas de producción en ascenso, autosuficiencia en combustibles y un Pemex «rescatado» se ha convertido en una realidad de declive, retrasos y dependencia persistente de importaciones.
Al tomar posesión en octubre 2024, Sheinbaum heredó y refrendó metas ambiciosas: elevar la producción de crudo a 1.8 millones de barriles diarios, consolidar la refinería Olmeca (Dos Bocas) como pilar de autosuficiencia y concluir coquizadoras para modernizar el sistema de refinación.
El discurso oficial enfatizaba continuidad del «rescate» iniciado por Andrés Manuel López Obrador, con énfasis en nuevos campos y contratos mixtos.

Sin embargo, los números a diciembre 2025 pintan un panorama de fracaso:

  • Producción estancada: El promedio anual ronda los 1.75 millones de barriles diarios, con caídas mensuales que lo ubican incluso por debajo de 1.6 millones en periodos clave. Lejos de la meta sexenal, el declive de campos maduros no ha sido compensado por nuevos descubrimientos o explotaciones.
  • Dos Bocas y refinación: Aunque Olmeca alcanzó -300 mil barriles procesados diarios (cerca del 87% de su capacidad), el Sistema Nacional de Refinación produce altos volúmenes de combustóleo (bajo valor comercial) y no ha eliminado la dependencia externa. Las coquizadoras de Tula y Salina Cruz acumulan retrasos: avances del 85% y 74% respectivamente, sin operación plena.
  • Importaciones persistentes: México sigue cubriendo entre el 37% y 53% de su demanda de gasolinas y diésel con compras al extranjero, principalmente a Estados Unidos. La autosuficiencia aún es un sueño lejano.

Analistas y opositores señalan causas estructurales: subinversión histórica, deuda elevada (100 mil millones de dólares) y lentitud en contratos mixtos (solo cinco asignados en diciembre, con impacto futuro incierto).

Aunque se destacan avances como pagos a proveedores (50-60% de adeudos históricos saldados) y mecanismos financieros con Banobras, estos no compensan el núcleo del problema.
Críticos como el PAN y expertos independientes califican el año como «fracaso rotundo»: «Pemex no produce más, refina con ineficiencia y seguimos dependiendo de importaciones», resume un reporte opositor.
Oficialmente, el gobierno defiende «visión de largo plazo» con el Plan Estratégico 2025-2035, pero la realidad impone dudas sobre la viabilidad de la soberanía energética ante presiones externas, como las amenazas arancelarias de Donald Trump.
2026 será pivotal: si coquizadoras y mixtos no entregan resultados tangibles, el «rescate» de Pemex podría consolidarse como uno de los talones de Aquiles de la administración Sheinbaum.