Ciudad de México, 17 de diciembre de 2025.- La presidenta Claudia Sheinbaum enfrentó un intenso cuestionamiento por parte de reporteros durante su conferencia matutina de este miércoles, al ser presionada sobre la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro y la escalada de tensiones con Estados Unidos tras las declaraciones y acciones del presidente Donald Trump.
Sheinbaum abrió la mañanera reiterando la postura histórica de México: no intervención, no injerencia extranjera, autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de controversias. Criticó la inacción de la ONU («no se le ha visto asumir su papel») y llamó al diálogo para evitar «cualquier derramamiento de sangre», en respuesta al bloqueo naval ordenado por Trump a petroleros venezolanos.
Sin embargo, el intercambio se calentó en la sección de preguntas y respuestas, donde periodistas de medios críticos intentaron acorralarla para que condenara directamente al régimen de Maduro o avalara medidas estadounidenses.Un reportero preguntó de forma directa: «¿Considera usted que Nicolás Maduro es el presidente legítimo de Venezuela?», citando las amenazas de Trump.
Sheinbaum respondió que México reconoce a los Estados y mantiene relaciones diplomáticas, sin opinar sobre legitimidad interna, que corresponde al pueblo venezolano.
Otro insistió en denuncias de fraude electoral 2024, presos políticos y violaciones a derechos humanos, cuestionando si la neutralidad mexicana equivale a complicidad. La presidenta replicó firme: «No significa avalar nada, significa respetar la soberanía. Llamamos al diálogo y a que la ONU actúe»
.Un tercer cuestionamiento vinculó posibles sanciones o acciones de EE.UU.: «¿México avalaría consecuencias si Maduro no libera presos?». Sheinbaum rechazó categóricamente: «No, México se opone siempre a intervenciones, sean militares o unilaterales».E
l debate duró varios minutos, con interrupciones y réplicas. Sheinbaum mantuvo la doctrina Estrada sin ceder, visiblemente molesta por la insistencia, y comparó la postura con casos históricos como Cuba o Nicaragua.
Críticos en redes y opositores interpretan esta neutralidad como «complicidad con una dictadura», mientras el gobierno la defiende como principio constitucional inamovible, incluso ante la retórica agresiva de Trump.El episodio resalta las tensiones diplomáticas latentes en la región, con México plantado en no alineación automática con Washington.





